El caso Ana Buza y los factores que llevaron al jurado popular a absolver al acusado de su muerte
El caso Ana Buza da un giro definitivo en Sevilla: absuelto su novio tras siete años de investigación
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La Audiencia Provincial de Sevilla ha absuelto a Rafael V., el hombre acusado por la muerte de Ana Buza, la joven de 19 años que falleció en septiembre de 2019 en la autovía A-4, a la altura de Carmona.
El jurado popular ha considerado que no existen pruebas suficientes para atribuirle un atropello intencionado ni un homicidio imprudente.
La decisión, conocida el 6 de octubre, llega después de siete años de investigación y de un procedimiento judicial en el que la familia de la fallecida ha defendido que su muerte fue consecuencia de un asesinato.
Siete de los nueve miembros del jurado descartan el atropello intencionado
El veredicto se conoció después de que los nueve integrantes del tribunal popular examinaran las pruebas y las distintas explicaciones sobre lo ocurrido durante la madrugada del 7 de septiembre de 2019.
Por siete votos frente a dos, el jurado consideró no culpable al acusado del supuesto atropello deliberado que sostenía la acusación particular. Además, sus nueve miembros coincidieron en que tampoco podía atribuírsele penalmente la muerte por circular a una velocidad superior a la permitida.
Tras escuchar la decisión, la magistrada que presidía el juicio dictó verbalmente una sentencia absolutoria. Rafael, que actualmente tiene 32 años, recibió el pronunciamiento visiblemente emocionado.
La resolución supone un desenlace contrario a las pretensiones de la familia, que había solicitado una condena de 20 años de prisión por asesinato.
Los allegados de Ana mantenían que la joven había sido atropellada por su entonces pareja y rechazaban que hubiera decidido abandonar voluntariamente el vehículo en marcha.
La Fiscalía, por su parte, había llegado a plantear una condena de tres años por homicidio imprudente, aunque en sus conclusiones definitivas también contempló la absolución ante la falta de pruebas concluyentes.
Qué ocurrió aquella madrugada en la autovía A-4
Los hechos se remontan a la noche del 6 de septiembre de 2019. Ana y Rafael mantenían una relación sentimental y se encontraban en Lora del Río cuando, después de una discusión, emprendieron un desplazamiento en un automóvil perteneciente al padre del acusado.
La joven viajaba en la parte trasera del coche. Durante el recorrido por la A-4, cerca de Carmona, salió del vehículo y sufrió lesiones que acabaron provocándole la muerte.
Uno de los principales puntos de controversia fue determinar cómo se produjo esa salida.
La acusación particular defendía que Ana había sido atropellada cuando se encontraba fuera del automóvil. La defensa sostenía que se había arrojado voluntariamente mientras el vehículo circulaba.
Los informes periciales también ofrecieron interpretaciones diferentes sobre las lesiones, la posición del cuerpo y los indicios encontrados en el lugar.
El jurado consideró acreditado que el coche circulaba aproximadamente a 117 kilómetros por hora, en un tramo limitado a 80, pero no estableció que esa velocidad fuera la causa penalmente atribuible de la muerte.
Tampoco determinó si la salida del vehículo respondió a una decisión voluntaria de Ana.
Una investigación marcada por el archivo inicial y la insistencia de la familia
El procedimiento judicial ha atravesado diferentes etapas desde que se encontró el cuerpo de Ana Buza.
Inicialmente, la investigación se cerró bajo la hipótesis de un suicidio. Sin embargo, la familia cuestionó aquella explicación y promovió nuevas actuaciones para esclarecer las circunstancias del fallecimiento.
La causa terminó llegando a juicio después de que la Audiencia de Sevilla considerara que existían indicios suficientes para examinar la hipótesis de un homicidio intencionado.
Durante las sesiones celebradas en septiembre y octubre de 2026 declararon investigadores, especialistas y testigos relacionados con el caso.
Entre las pruebas valoradas figuraban los análisis del automóvil realizados por la Guardia Civil. Según el veredicto, las inspecciones no localizaron restos biológicos ni daños materiales que permitieran acreditar el atropello defendido por la acusación.
La absolución no establece una explicación definitiva sobre cómo salió Ana del vehículo. Determina que las pruebas examinadas no permiten condenar a Rafael por los delitos atribuidos. La familia ha anunciado su intención de recurrir la resolución ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.