La muerte de Maricarmen sacude la carrera hacia el 29-N y coloca la vivienda en el centro de las elecciones
El fallecimiento de la mujer desahuciada en Madrid coincide con el adelanto electoral de Pedro Sánchez y una creciente movilización social que exige medidas frente a la crisis de la vivienda.
Síguenos en Google
La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio desencadenó una oleada de protestas en Madrid, ha irrumpido en la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Su fallecimiento, después de permanecer hospitalizada durante quince días, se produce en un momento especialmente delicado para Pedro Sánchez, que acaba de adelantar los comicios tras perder una votación decisiva sobre vivienda en el Congreso.
El caso ha situado los desahucios y la protección de las personas vulnerables entre los principales asuntos del debate político.
El fallecimiento de Maricarmen intensifica las protestas por la vivienda
Maricarmen había pasado a representar el malestar de miles de ciudadanos ante las dificultades para acceder a una vivienda y conservarla. Su desahucio provocó concentraciones y una acampada en la Puerta del Sol, convertida en uno de los principales escenarios de las movilizaciones.
La noticia de su muerte ha dado un nuevo impulso a las protestas. Al menos un millar de personas participaron en una marcha desde la Puerta del Sol hasta las inmediaciones del Congreso de los Diputados para rendirle homenaje y reclamar respuestas políticas.
Entre los manifestantes se ha extendido el lema "No habrá más Maricármenes", una expresión con la que denuncian las consecuencias de los desalojos sobre quienes atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
El fallecimiento también ha provocado reacciones entre los principales dirigentes políticos. Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, trasladó sus condolencias y pidió evitar una utilización partidista de la tragedia. Sánchez expresó igualmente su pésame.
Sánchez adelanta las elecciones tras el rechazo a sus decretos
La crisis política se precipitó después de que PP, Vox y Junts rechazaran en el Congreso dos decretos impulsados por el Gobierno para afrontar la emergencia habitacional. Las medidas incluían mecanismos de protección frente a los desahucios, en un contexto de creciente presión ciudadana.
Tras aquella derrota parlamentaria, Sánchez anunció el lunes 5 de octubre la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el domingo 29 de noviembre de 2026.
El presidente defendió su gestión y planteó la cita electoral como una decisión sobre el rumbo político del país. Su comparecencia puso fin a una legislatura marcada por las dificultades para reunir mayorías parlamentarias estables.
El adelanto quedó formalizado mediante el Real Decreto 806/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 6 de octubre. La decisión supone que los ciudadanos volverán a las urnas antes de agotar el mandato iniciado tras las elecciones de julio de 2023.
Una huelga general por la vivienda antes de la campaña electoral
La movilización social tendrá una nueva fecha señalada el 11 de noviembre, cuando está convocada una huelga general por el derecho a la vivienda.
El Sindicato de Inquilinas, junto con organizaciones como CGT, Solidaridad Obrera y CO.BAS, impulsa una protesta que cuenta también con el respaldo de CCOO y UGT.
La convocatoria llegará apenas dos días antes del comienzo oficial de la campaña electoral, previsto para el 13 de noviembre. Los partidos tendrán hasta el día 27 para pedir el voto, antes de la jornada de reflexión y las elecciones del domingo 29.
Mientras tanto, el Gobierno ha vuelto a aprobar medidas sobre vivienda que deberán someterse al correspondiente control parlamentario.
La disolución de las Cortes obliga a tramitar su convalidación ante la Diputación Permanente, que mantiene determinadas funciones del Congreso durante el periodo electoral.
El caso de Maricarmen añade una dimensión humana a una discusión que hasta ahora había estado dominada por los enfrentamientos entre partidos.
La mujer fue desalojada el 23 de septiembre de la casa en la que había vivido durante siete décadas. Aunque posteriormente se alcanzó un acuerdo para facilitar su regreso, falleció antes de poder volver.
Su historia estará presente en las movilizaciones previstas para las próximas semanas, mientras los partidos preparan sus propuestas sobre alquileres, desahucios y protección de los hogares vulnerables.