Vehículo de la Policía Nacional con detenido.
Detenido entra en un coche de la Policía Nacional (Imagen de Archivo).

Piden 11 años y medio de cárcel para un hombre acusado de intentar matar a una policía en Sevilla

La agente perdió el conocimiento tras sufrir una maniobra de estrangulamiento durante una intervención en Kansas City

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Una intervención de la Policía Nacional en la avenida de Kansas City, en Sevilla, terminó con una agente inconsciente y un hombre acusado de intentar acabar con su vida.

Los hechos ocurrieron el 28 de enero de 2023, cuando dos ocupantes de un vehículo fueron encontrados dormidos en pleno semáforo.

El caso ha llegado a la Audiencia Provincial de Sevilla, donde la Fiscalía solicita 11 años y medio de prisión por tentativa de homicidio. Durante el juicio, el acusado afirmó que había consumido sustancias estupefacientes aquella noche y que apenas conserva recuerdos de lo sucedido.

Una petición para abrir el maletero desencadenó el enfrentamiento

La intervención comenzó cuando una patrulla de la Policía Nacional localizó un automóvil detenido en mitad de la avenida. Sus dos ocupantes estaban dormidos, por lo que los agentes solicitaron la presencia de la Policía Local.

Según declaró uno de los policías durante la vista, ambos hombres mantuvieron inicialmente una actitud colaboradora. La situación cambió cuando su compañera preguntó cómo podía abrirse el maletero del vehículo.

El acusado comenzó a mostrarse alterado y se dirigió hacia la parte trasera del coche sin conseguir abrirlo. Poco después se produjo un forcejeo con uno de los agentes.

La policía intervino para separar a ambos, pero los tres acabaron en el suelo. Fue entonces cuando, según los testimonios de los funcionarios, el procesado inmovilizó a la mujer mediante una maniobra de estrangulamiento conocida como mataleón.

Su compañero intentó liberarla golpeando al agresor, aunque no consiguió que soltara la presa. Finalmente necesitó la colaboración de un hombre que había pertenecido a la Legión.

Este testigo aseguró ante el tribunal que encontró a la agente con el rostro amoratado y prácticamente inconsciente. Su intervención, explicó, respondió al peligro que consideró que corría la vida de la policía.

La agente relata los momentos en los que temió por su vida

Uno de los testimonios más relevantes del juicio fue el de la funcionaria que sufrió la agresión. La mujer describió la imposibilidad de escapar mientras permanecía inmovilizada debajo del acusado.

La diferencia de corpulencia dificultaba sus movimientos y la presión ejercida sobre su cuello le impedía liberarse. Durante su declaración manifestó que tuvo la sensación de que el episodio se prolongaba indefinidamente.

También explicó que temía que su compañero no advirtiera la gravedad de lo que estaba ocurriendo.

El otro agente sostuvo que pidió repetidamente al acusado que dejara de estrangularla. El acompañante del procesado también habría intentado que reaccionara, sin conseguirlo.

La víctima perdió el conocimiento y fue liberada gracias a la actuación conjunta de quienes acudieron en su ayuda.

El policía que participó en la intervención afirmó que no había percibido signos evidentes de embriaguez en los ocupantes del vehículo.

El acusado alega lagunas de memoria tras consumir drogas

Frente a los testimonios policiales, el procesado ofreció una versión centrada en su falta de recuerdos.

Explicó que había salido de fiesta con un compañero de trabajo y que durante la noche consumió MDA, una sustancia psicoactiva. Según su declaración, llegó un momento en el que dejó de recordar lo sucedido.

Sus siguientes recuerdos, afirmó, corresponden a cuando estaba reducido en el suelo por varios agentes y, posteriormente, a su estancia en dependencias policiales.

También negó tener conocimientos de artes marciales, una posibilidad planteada por uno de los policías debido a los movimientos empleados durante el forcejeo.

Su acompañante respaldó la versión sobre el comportamiento inusual del acusado y aseguró que parecía no ser consciente de sus actos. Incluso planteó la posibilidad de que alguna bebida hubiera sido adulterada, aunque no aportó pruebas que confirmaran esa sospecha.

La Fiscalía reclama 11 años y seis meses de cárcel por homicidio en grado de tentativa. Las acusaciones particulares solicitan 11 años por ese mismo delito y otro año adicional por atentado.
El juicio ha quedado visto para sentencia.