Enfado en Sevilla por los autobuses turísticos que entran hasta el Duque mientras se restringe el tráfico en el centro
La autorización provisional para que estos vehículos utilicen el eje del nuevo Tranvibús provoca críticas entre ciudadanos por el contraste con las restricciones aplicadas al tráfico privado en el Casco Antiguo
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La entrada de autobuses turísticos hasta la Plaza del Duque ha abierto un nuevo frente en la movilidad del centro de Sevilla.
La decisión del Ayuntamiento de Sevilla de permitir provisionalmente que estos vehículos utilicen el eje reservado por el que circula el Tranvibús ha provocado críticas entre ciudadanos, especialmente por producirse cuando el tráfico privado tiene limitado el paso por parte de este corredor.
El propio alcalde, José Luis Sanz, ha reconocido que no comparte que los autocares turísticos lleguen hasta este punto del Casco Antiguo.
El origen de la situación está en las obras de la calle Trajano. La alternativa habilitada permite a estos autobuses alcanzar la Plaza del Duque utilizando el recorrido del nuevo transporte público.
La autorización es temporal y está prevista mientras duren esos trabajos, cuya finalización se sitúa a finales de marzo.
La medida resulta especialmente llamativa por el momento en el que se produce. Desde el 28 de septiembre funciona la ampliación de la línea TB1 entre Santa Justa y la Plaza del Duque, acompañada de un sistema de control mediante cámaras destinado a impedir el paso de vehículos no autorizados en el eje Puñonrostro-Duque.
El Ayuntamiento defendió entonces que el objetivo era apartar el tráfico de paso y preservar la velocidad comercial del transporte público.
El contraste que ha encendido las críticas en Sevilla
Ahí se encuentra uno de los principales motivos del malestar expresado por ciudadanos: mientras el nuevo modelo busca reducir la presencia del vehículo privado en este corredor, los grandes autobuses destinados al transporte de visitantes disponen de una autorización para alcanzar uno de los puntos más céntricos de la ciudad.
La reorganización también ha modificado la forma de llegar al centro para usuarios de varias líneas de Tussam.
En este escenario, que un autocar turístico pueda avanzar hasta el Duque ha alimentado las críticas por lo que algunos ciudadanos consideran un trato desigual entre las necesidades cotidianas de los sevillanos y las facilidades concedidas al transporte vinculado al turismo.
Sanz ha rechazado, sin embargo, que exista un privilegio para los visitantes. El alcalde sostiene que los ciudadanos disponen de transporte público para completar el trayecto hasta el centro y ha recordado que los autobuses turísticos llevan entrando en esta zona de Sevilla desde hace más de dos décadas.
Sanz tampoco ve sentido a que los autocares lleguen al Duque
La controversia tiene una particularidad: el propio alcalde cuestiona la solución que su Gobierno municipal ha autorizado de manera provisional.
Sanz ha manifestado que personalmente no considera adecuado que los autobuses turísticos continúen llegando hasta la Plaza del Duque y ha señalado que el Ayuntamiento estudia otras posibilidades.
La postura introduce el debate sobre dónde debe situarse el límite entre facilitar la actividad turística y proteger un Casco Antiguo con especiales problemas de movilidad.
No es una discusión nueva. En 2021, cuando el Ayuntamiento reguló mediante licitación las rutas de autobuses turísticos, el diseño municipal ya contemplaba evitar determinadas zonas del conjunto histórico con mayores dificultades para absorber tráfico.
Sevilla lleva años intentando sacar los grandes autocares de puntos saturados
La política municipal de los últimos años ofrece otro elemento que explica las críticas actuales.
En marzo de 2025, el Ayuntamiento presentó como positiva la reordenación del transporte turístico discrecional y destacó que había permitido reducir la saturación provocada por autocares en lugares como Paseo de Colón, Avenida de Portugal y Jardines de Murillo.
Mucho antes, en 2017, la ciudad ya había creado espacios específicos para la subida y bajada de viajeros en Paseo de Colón y Menéndez Pelayo con la intención declarada de ordenar estos movimientos y favorecer la fluidez del tráfico.
La ordenanza municipal, además, establece que el transporte turístico está sujeto a autorización y que sus itinerarios y paradas en el viario público deben contar con el correspondiente informe del área de Movilidad.
La llegada provisional de grandes autobuses hasta el Duque devuelve así una cuestión conocida al primer plano: cuánto tráfico turístico debe soportar el corazón de Sevilla y hasta dónde deben poder penetrar estos vehículos cuando, al mismo tiempo, la ciudad está implantando restricciones para reducir el tráfico de paso y reservar espacio al transporte público.