Sanz mantiene el cobro a turistas en la Plaza de España mientras Sevilla estrena nuevas reglas para el monumento
El alcalde conserva su proyecto de implantar una entrada para visitantes pese a que la nueva ordenanza aprobada por Urbanismo se limita a regular eventos y ocupaciones temporales del recinto
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La Plaza de España de Sevilla afronta una nueva etapa en su gestión, pero una de las cuestiones que más controversia ha provocado continúa pendiente.
El alcalde, José Luis Sanz, mantiene su intención de cobrar una entrada a determinados visitantes para contribuir al mantenimiento del monumento, una medida distinta de la nueva ordenanza impulsada por el Ayuntamiento de Sevilla.
Esta última regula los eventos y usos temporales del espacio, pero no establece ningún precio para el acceso cotidiano de turistas o ciudadanos.
La entrada a la Plaza de España sigue siendo un proyecto separado
El plan planteado por Sanz nació con la intención de acotar la parte de titularidad municipal de la Plaza de España y establecer un tique para los turistas.
Cuando presentó públicamente la propuesta, el regidor situó el posible precio entre tres y cuatro euros y vinculó los ingresos a la conservación del conjunto monumental y a la implantación de vigilancia permanente.
El planteamiento contemplaba además que los sevillanos quedasen exentos del pago. La dificultad reside, entre otras cuestiones, en la propia configuración patrimonial del recinto.
El Ayuntamiento es titular del espacio abierto comprendido entre los bancos de las provincias y la balaustrada, mientras que el Estado posee otros elementos y dependencias del conjunto.
Esa distribución llevó al gobierno municipal a plantear desde el inicio un acuerdo con la Administración central.
El proyecto, sin embargo, no ha llegado a materializarse. El propio alcalde reconoció en junio de 2026 que no contaba con apoyos suficientes para abordarlo durante este año, aunque mantuvo su posición favorable a implantar el cobro. La propuesta continúa así abierta políticamente, pero sin aplicación efectiva.
La nueva ordenanza no obliga a pagar por visitar el monumento
La aprobación del proyecto de ordenanza reguladora del uso del recinto monumental introduce otro cambio importante, aunque independiente de la futura entrada.
El Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo ha dado luz verde a un texto destinado a ordenar las actividades y eventos temporales que se celebran en un espacio especialmente protegido.
La norma debe continuar ahora su tramitación municipal hasta alcanzar su aprobación definitiva por el Pleno.
El documento establece en un mismo marco los límites de días de ocupación, categorías de eventos, criterios de prioridad, requisitos técnicos y mecanismos de coordinación.
Su ámbito incluye el espacio libre de la plaza, los cuatro puentes, la ría y la zona central, además de determinados accesos próximos.
Lo relevante para el visitante es que esta ordenanza no crea una tasa, precio público o entrada para acceder normalmente al monumento. Los pagos contemplados en la regulación de los usos corresponden a las ocupaciones del dominio público por parte de organizadores de actividades y eventos.
Conservación, turismo y eventos, tres debates que confluyen en la plaza
La gestión económica del recinto tampoco comienza con esta ordenanza. La normativa fiscal municipal ya contempla una tarifa específica para determinadas ocupaciones de la Plaza de España destinadas a eventos empresariales, recepciones, cenas de gala y actividades similares: 250 euros por cada 100 metros cuadrados y día, con un mínimo de 1.500 euros.
La nueva regulación busca ordenar precisamente una utilización que durante años ha combinado la visita turística cotidiana con conciertos y otros acontecimientos de gran formato.
El Ayuntamiento justifica la necesidad del nuevo marco por la inexistencia hasta ahora de un único instrumento que reuniera las condiciones aplicables a estas ocupaciones temporales.
Mientras esa normativa avanza, visitar la Plaza de España continúa siendo gratuito. La información turística oficial de Sevilla mantiene actualmente el acceso general sin coste.
El eventual tique defendido por Sanz pertenece, por tanto, a otro expediente político y administrativo que todavía necesita superar obstáculos antes de poder convertirse en una realidad para quienes llegan a uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad.