La otra Maricarmen de Sevilla o la mujer que murió en un trastero de Triana y cuyo caso vuelve a recordarse
La concentración celebrada en las Setas por la muerte de Maricarmen Abascal también recordó a la mujer hallada sin vida en agosto en un trastero de la calle Tejares, en Triana, donde presuntamente dormía
Síguenos en Google
La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid, ha reabierto en Sevilla el debate sobre las personas que carecen de una vivienda adecuada.
Durante la concentración celebrada este jueves en las Setas de la Encarnación, los asistentes también recordaron un caso ocurrido mucho más cerca: el de una mujer encontrada muerta en un trastero de Triana el pasado mes de agosto.
Su historia, vinculada a un pequeño espacio de almacenamiento en la calle Tejares, volvió a estar presente en una movilización que reclamó soluciones al problema de la vivienda.
La mujer de Triana que fue encontrada muerta en un trastero
El hallazgo se produjo el 25 de agosto, después de que una persona que utilizaba uno de los locales próximos alertara a la Policía Nacional por el fuerte olor que salía de un trastero situado en la calle Tejares.
Cuando los agentes consiguieron acceder al interior, encontraron el cadáver de una mujer en avanzado estado de descomposición. La puerta estaba cerrada con llave y tuvo que ser forzada para permitir la entrada.
La fallecida, identificada en las informaciones publicadas entonces como Marta, tenía alrededor de 70 años. Las circunstancias del hallazgo llevaron a considerar la posibilidad de que utilizara aquel espacio para dormir, aunque no quedó acreditado que residiera allí de manera permanente.
La Policía Nacional no encontró indicios de violencia y apuntó a una posible muerte por causas naturales. Pero no se difundió públicamente una causa médica definitiva que permitiera precisar qué le había ocurrido.
La empresa responsable de los trasteros confirmó que la mujer era clienta y había abonado recientemente la mensualidad correspondiente. Sus pertenencias permanecieron en el local a la espera de que pudieran ser reclamadas por algún familiar.
De Maricarmen Abascal a Marta: dos historias presentes en la protesta
La concentración del 8 de octubre reunió a unas 500 personas, según la Policía Nacional. Convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Sevilla, comenzó con un homenaje a Maricarmen Abascal, fallecida el día anterior en el Hospital Gregorio Marañón.
Abascal había sido desalojada el 23 de septiembre de la vivienda madrileña donde residía desde 1956. Aunque posteriormente se alcanzó un acuerdo para que regresara al inmueble, murió antes de poder hacerlo.
Durante la protesta sevillana, su nombre compartió protagonismo con el recuerdo de Marta, la mujer de Triana, y con Rosario, una vecina del Pumarejo que había recibido una notificación de desahucio.
Los participantes relacionaron estos casos con las dificultades para acceder a una vivienda y reclamaron medidas frente a los desalojos y la especulación inmobiliaria.
La diferencia entre ambas fallecidas es importante. Mientras que el desahucio de Abascal está documentado, no existe información pública suficiente para afirmar que Marta hubiera sufrido un procedimiento similar antes de morir.
Las Setas mantienen viva la protesta por el derecho a la vivienda
La movilización se desarrolló junto a la acampada instalada en la plaza de la Encarnación desde el 28 de septiembre. Según la información difundida durante la jornada, el campamento había alcanzado las 147 tiendas.
Los asistentes guardaron silencio en memoria de las fallecidas antes de comenzar las intervenciones. También hubo críticas a los fondos de inversión inmobiliaria y llamamientos a participar en la huelga general por la vivienda anunciada para el 11 de noviembre.
En el caso de Marta, su muerte había motivado anteriormente denuncias públicas de organizaciones sociales. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía recordó en septiembre que la mujer había fallecido en un trastero de aproximadamente seis metros cuadrados.
La presencia de su historia en la concentración de Sevilla permitió recuperar un suceso que había quedado fuera de la actualidad desde agosto.
Dos meses después del hallazgo, el lugar donde murió Marta volvió a mencionarse públicamente, esta vez en una protesta centrada en las condiciones de acceso a la vivienda.