Pasillo y rejas de la cárcel Sevilla I.
Cárcel Sevilla I.

Tres funcionarios heridos en Sevilla I tras el ingreso del detenido por el crimen de Bormujos

El joven de 20 años llevaba apenas tres horas en prisión cuando, según los sindicatos, atacó a un trabajador con un objeto punzante fabricado con el mango de un peine

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El ingreso en prisión del joven de 20 años investigado por el crimen de Bormujos derivó pocas horas después en un nuevo episodio violento.

Tres funcionarios del Centro Penitenciario Sevilla I, entre ellos el jefe de servicios, resultaron heridos durante un incidente ocurrido el sábado en el departamento de Ingresos.

Según la información difundida por organizaciones sindicales, el interno atacó a uno de los trabajadores con un objeto punzante artesanal y tuvo que ser reducido por varios empleados. Dos de los afectados fueron posteriormente trasladados a un hospital.

El ataque se produjo pocas horas después de su llegada a Sevilla I

El investigado había pasado esa misma mañana a disposición judicial por los hechos ocurridos días antes en Bormujos y quedó en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Su ingreso en Sevilla I se produjo durante la tarde del sábado.

De acuerdo con el relato trasladado por los sindicatos penitenciarios, el joven pasó inicialmente por el procedimiento habitual de entrada en el centro: cacheo, entrega del lote higiénico y asignación de una celda dentro del departamento de Ingresos.

El incidente comenzó unas tres horas después. Cuando un funcionario abrió la celda para continuar con las actividades previstas para los internos recién llegados, el joven se habría abalanzado sobre él con un objeto punzante que, según los sindicatos, había fabricado utilizando el mango de un peine.

El trabajador cayó al suelo y sufrió golpes en la cara y el cuello. Otros empleados acudieron en su ayuda, incluido el jefe de servicios, hasta conseguir controlar al interno. La intervención terminó con tres funcionarios lesionados.

Los afectados fueron atendidos inicialmente por los servicios médicos de la propia prisión. Dos de ellos necesitaron además ser derivados a un centro hospitalario. CSIF señaló que uno presentaba contusiones, hematomas y arañazos en el rostro y el cuello.

En prisión provisional por la muerte de una mujer en Bormujos

El episodio de Sevilla I se produjo después de la detención del joven por los hechos registrados la noche del jueves 24 de septiembre en un alojamiento turístico de Bormujos, en el área metropolitana de Sevilla.

Una mujer murió tras sufrir un ataque con arma blanca y otra logró salir con vida. El joven fue localizado y detenido poco después. Según la información disponible sobre la investigación, fue el propio sospechoso quien avisó a los servicios de emergencia después de lo ocurrido y facilitó su localización.

La Policía Local de Bormujos efectuó la detención y la Guardia Civil asumió posteriormente las pesquisas.

Tras pasar a disposición judicial, se acordó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Las diligencias abiertas le atribuyen inicialmente un presunto delito de asesinato y otro de asesinato en grado de tentativa. La investigación continúa abierta y la calificación jurídica puede modificarse conforme avance el procedimiento.

Los sindicatos reclaman cambios tras la agresión

El incidente ha reactivado las reclamaciones de las organizaciones representativas de los trabajadores penitenciarios. CSIF y la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) han condenado lo ocurrido y han pedido nuevas medidas para afrontar los ingresos de internos considerados especialmente conflictivos o vinculados a delitos violentos.

CSIF reclama específicamente un protocolo para el departamento de Ingresos ante determinados perfiles, además de ampliar y cubrir puestos en las plantillas penitenciarias, mejorar la asistencia psicológica a los trabajadores y actualizar los medios disponibles para afrontar situaciones violentas. También ha solicitado que el interno sea trasladado a otro establecimiento penitenciario.

La APFP ha vuelto a plantear, entre otras reivindicaciones, que los funcionarios de prisiones sean reconocidos como agentes de la autoridad y que su actividad tenga la consideración de profesión de riesgo.

ACAIP-UGT también ha reclamado formación práctica continuada en intervención y defensa personal, así como cambios en las plantillas y en la organización de los puestos de trabajo.