Fachada de la comisaría de la Policía Nacional en la Alameda.
Comisaría de la Policía Nacional en la Alameda de Hércules.

Urbanismo exige reparar la fachada de la comisaría de la Alameda de Sevilla tras la caída de varias placas

Varias piezas del revestimiento exterior se habían desprendido, aunque las caídas conocidas no ocasionaron daños personales

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La comisaría de la Policía Nacional de la Alameda de Hércules, en pleno centro de Sevilla, afronta un problema de conservación que ha puesto el foco en el estado de su fachada.

La Gerencia de Urbanismo exige reparar el inmueble después de que se registraran desprendimientos de varias placas exteriores.

Los incidentes obligaron a establecer medidas de seguridad alrededor del edificio para evitar accidentes entre los ciudadanos que transitan por la zona o acuden a realizar gestiones policiales.

Alameda: una fachada deteriorada en una zona de gran tránsito peatonal

El problema salió a la luz en agosto de 2025, cuando se conoció que las instalaciones policiales llevaban aproximadamente un mes rodeadas por un perímetro de seguridad. Varias piezas del revestimiento exterior se habían desprendido, aunque las caídas conocidas no ocasionaron daños personales.

La respuesta inmediata consistió en delimitar el entorno mediante cintas y vallas policiales. El objetivo era impedir que los peatones se acercaran a los puntos donde podían producirse nuevos desprendimientos.

La ubicación del edificio aumenta la importancia de estas precauciones. La Alameda de Hércules es un espacio peatonal frecuentado por residentes, visitantes y personas que utilizan los servicios públicos situados en sus inmediaciones.

A esa circulación habitual se suma la actividad de la propia comisaría, que recibe diariamente a ciudadanos para presentar denuncias, realizar consultas y tramitar documentación.

Los responsables policiales comunicaron los desperfectos para impulsar su reparación. Sin embargo, cuando se hicieron públicos los primeros incidentes, los trabajos todavía no se habían ejecutado debido a dificultades administrativas.

No consta en la documentación consultada una fecha confirmada para finalizar la intervención ni un presupuesto definitivo de las obras.

Un edificio inaugurado en 2006 que ya presenta problemas exteriores

La situación resulta especialmente significativa por la antigüedad del inmueble. La comisaría abrió sus puertas el 9 de mayo de 2006, por lo que acaba de cumplir veinte años de funcionamiento.

Su construcción permitió mejorar las instalaciones de la Policía Nacional en el casco histórico sevillano, después de los problemas que habían afectado a anteriores dependencias.

El proyecto arquitectónico fue desarrollado por Fernando Carrascal Calle y José María Fernández de la Puente Irigoyen.

El edificio se levantó en una parcela situada en el extremo norte de la Alameda, un espacio que anteriormente había albergado dependencias policiales y que también llegó a utilizarse para actividades deportivas y cine de verano.

La aparición de desprendimientos en su revestimiento exterior plantea ahora la necesidad de intervenir sobre los elementos afectados y comprobar que las condiciones de seguridad sean adecuadas.

No se ha podido verificar si los daños obedecen a defectos constructivos, al deterioro de los materiales o a otras circunstancias. Tampoco existe información contrastada que permita determinar el alcance técnico de la reparación necesaria.

Una sede policial que concentra servicios esenciales en el centro de Sevilla

La comisaría está situada en el número 39 de la Alameda, según el directorio oficial de la Policía Nacional. Sus dependencias incluyen servicios de atención ciudadana, recepción de denuncias y unidades operativas.

El inmueble también alberga oficinas relacionadas con la expedición del DNI y del pasaporte, además de instalaciones utilizadas por unidades de Seguridad Ciudadana y Policía Judicial.

La presencia de estos servicios convierte la seguridad de los accesos en una cuestión especialmente relevante, tanto para los funcionarios que trabajan en el edificio como para quienes necesitan acudir presencialmente.

La intervención sobre la fachada deberá atender precisamente a ese entorno de uso público, donde las medidas preventivas buscan reducir el riesgo de nuevos incidentes.

Por ahora, las fuentes accesibles no permiten confirmar si se han retirado todas las protecciones exteriores, si las obras han comenzado o si existe un calendario cerrado para recuperar completamente las condiciones habituales del inmueble.