La Inspección de Trabajo investiga a los cocheros de Sevilla en un sector con 97 licencias
El control laboral se suma a un momento de cambios para los coches de caballos
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La Inspección de Trabajo ha puesto el foco sobre los cocheros de Sevilla, una actividad estrechamente vinculada al turismo de la capital y que atraviesa un periodo de mayor control y revisión normativa.
El movimiento afecta a un sector que cuenta con unas 97 licencias activas y que desarrolla buena parte de su actividad en el centro histórico, mientras las cocheras municipales de Torrecuéllar funcionan como base para caballos y carruajes.
El escenario laboral se suma así a los cambios que el Ayuntamiento de Sevilla estudia introducir en la regulación del servicio.
Un servicio sometido a distintas obligaciones
Los coches de caballos no funcionan únicamente bajo las reglas generales de circulación. Sevilla dispone de una ordenanza específica que establece las condiciones para prestar el servicio, los requisitos de los carruajes, el funcionamiento de las paradas y las normas que deben seguir sus conductores.
La regulación también entra en detalle sobre el funcionamiento de las cocheras municipales. Los titulares de las licencias tienen derecho y obligación de utilizar una plaza en estas instalaciones y deben cumplir requisitos de limpieza, mantenimiento y cuidado de los animales.
La normativa contempla igualmente la presencia de empleados vinculados a los titulares de las licencias. Para acceder a las cocheras, estos trabajadores deben disponer de acreditación, después de que el titular facilite sus datos.
La ordenanza permite acreditar un máximo de dos empleados por licencia y obliga a comunicar los cambios de personal.
El Ayuntamiento tiene además capacidad para inspeccionar las instalaciones municipales en cualquier momento y sin aviso previo.
Los usuarios están obligados a mantener las plazas en condiciones adecuadas de higiene y conservación, así como a someter a los caballos a los controles veterinarios correspondientes.
El Ayuntamiento de Sevilla prepara cambios en la ordenanza
La actuación sobre el sector coincide con una revisión más amplia de las condiciones en las que trabajan los coches de caballos en Sevilla. El Consistorio abrió en marzo una consulta pública previa para modificar la ordenanza que regula este transporte.
Entre los asuntos planteados figura la posibilidad de limitar la circulación de los carruajes durante las horas punta para reducir su incidencia sobre el tráfico. El proceso también pretende reforzar las medidas relacionadas con el bienestar animal, las inspecciones veterinarias y la capacidad municipal de control.
Uno de los puntos especialmente sensibles es el trabajo durante los episodios de temperaturas elevadas, una cuestión relevante en una ciudad donde el calor extremo condiciona durante varios meses la actividad en la calle.
El Ayuntamiento había confirmado anteriormente su intención de mantener el servicio, a diferencia de otras ciudades que han optado por eliminarlo, aunque planteando modificaciones de la regulación junto al propio sector y profesionales veterinarios.
Torrecuéllar gana peso en el control de la actividad
Las cocheras de Torrecuéllar constituyen uno de los puntos fundamentales para supervisar el funcionamiento cotidiano de este transporte.
El Ayuntamiento de Sevilla ha adjudicado recientemente un nuevo servicio de vigilancia y seguridad para estas instalaciones.
El contrato tiene un valor estimado próximo a los 99.123 euros y contempla tareas como el control de accesos, la apertura y cierre del recinto y la protección de las instalaciones.
La adjudicación publicada en agosto ronda los 90.638 euros y corresponde a un servicio previsto durante dos años.
La propia ordenanza establece que solo pueden entrar en el recinto los caballos y carruajes expresamente acreditados. También exige identificación para los animales y documentación específica para vehículos y personas autorizadas.
El refuerzo de la vigilancia, la revisión de la ordenanza municipal y el foco laboral configuran así un nuevo escenario para una actividad tradicional que continúa formando parte de la oferta turística de Sevilla, pero que afronta exigencias crecientes sobre su funcionamiento diario, la situación de quienes trabajan en ella y las condiciones en las que se presta el servicio.