Vehículo y agente de la Guardia Civil.
Agente de la Guardia Civil.

Un vecino encuentra un proyectil de la Guerra Civil en una zona frecuentada por cazadores en La Puebla del Río

El artefacto, de calibre 70 milímetros y diseñado para perforar vehículos pesados y blindados

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Un vecino de La Puebla del Río se encontró con un peligro inesperado mientras realizaba prácticas cinegéticas en el paraje de Los Arrayanes, en la provincia de Sevilla.

Allí localizó un proyectil que presentaba un notable deterioro exterior y alertó a la Guardia Civil. La intervención terminó con el artefacto acordonado y posteriormente destruido de manera controlada por especialistas del GEDEX, ante el riesgo que todavía podía representar pese al tiempo transcurrido.

El hallazgo se produjo en una zona de difícil acceso

El proyectil apareció en un punto de Los Arrayanes cuyo acceso no resulta sencillo, aunque se trata de un entorno frecuentado por cazadores. Precisamente esa circunstancia elevaba el peligro de mantener el artefacto en el terreno sin adoptar medidas de seguridad.

El vecino que lo descubrió comunicó el hallazgo al puesto de la Guardia Civil de La Puebla del Río. Una patrulla se desplazó hasta el lugar y comprobó que el objeto era efectivamente un proyectil.

Su aspecto exterior mostraba signos evidentes de corrosión y deterioro compatibles con una munición antigua que podía proceder de la Guerra Civil española.

Los agentes optaron entonces por asegurar el entorno. Establecieron un perímetro de seguridad y acordonaron la zona para evitar que cualquier persona pudiera aproximarse al proyectil mientras se organizaba la intervención de los especialistas.

El emplazamiento requería especial precaución no solo por la presencia habitual de cazadores. Por los senderos del entorno también pueden transitar personas a pie, de manera que la actuación se preparó teniendo en cuenta la posible presencia de usuarios de estos caminos.

Un proyectil perforante de calibre 70 milímetros

Hasta Los Arrayanes se desplazaron especialistas del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (GEDEX) de la Comandancia de Sevilla. Una vez asegurada el área, los agentes procedieron a destruir el proyectil mediante una detonación controlada.

Antes de efectuarla se comunicó la actuación a los servicios del INFOCA de Aznalcázar. El dispositivo se desarrolló adoptando medidas de seguridad para los propios especialistas y para las personas que pudieran encontrarse en los caminos próximos.

El examen del artefacto permitió determinar que se trataba de un proyectil perforante de calibre 70 milímetros, una munición empleada contra vehículos pesados y blindados.

Su antigüedad y el deterioro visible no significaban que hubiese dejado de representar una amenaza: la Guardia Civil lo consideraba un riesgo potencial tanto para personas como para vehículos.

El episodio demuestra por qué un objeto de estas características no debe manipularse aunque lleve décadas expuesto a las condiciones del terreno.

El óxido, la suciedad o el deterioro exterior no permiten determinar a simple vista si sus componentes internos han perdido su capacidad explosiva.

Qué hacer si aparece una munición antigua

La Guardia Civil mantiene unas indicaciones claras ante el descubrimiento de un posible artefacto explosivo. La primera es no tocarlo. Tampoco debe moverse, golpearse, desenterrarse o alterarse, incluso cuando su aspecto pueda hacer pensar que se encuentra completamente inutilizado.

La recomendación es retirarse del punto y, siempre sin aproximarse de nuevo al objeto ni asumir riesgos, dejar alguna referencia que permita a los especialistas localizar la zona posteriormente. Después debe avisarse de inmediato a la Guardia Civil a través del 062.

Facilitar una ubicación precisa resulta especialmente útil cuando el hallazgo se produce en parajes rurales o lugares de acceso complicado como Los Arrayanes.

Cuando sea posible, las coordenadas GPS obtenidas mediante un teléfono móvil permiten señalar con mayor exactitud el punto donde se encuentra el artefacto.

La advertencia de los especialistas es especialmente relevante con municiones antiguas: el paso de las décadas puede transformar por completo su apariencia exterior sin garantizar que los mecanismos de iniciación o la carga explosiva hayan quedado inutilizados. Por eso, ante un hallazgo de este tipo, la actuación debe quedar en manos de unidades especializadas.