Sevilla sigue sin patrulleras adecuadas de la Guardia Civil mientras el narco gana terreno en el Guadalquivir
Sevilla mantiene sin patrulleras su frente contra el narco en el Guadalquivir
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La falta de embarcaciones propias de la Guardia Civil en Sevilla vuelve a situar el foco sobre uno de los principales corredores del narcotráfico en Andalucía. Mientras el río Guadalquivir gana peso en la entrada de cocaína y hachís hacia el interior peninsular, la comandancia sevillana continúa dependiendo de medios desplazados desde Cádiz o Huelva para intervenir en operaciones fluviales.
La situación ha reabierto el debate sobre la escasez de recursos en una provincia donde las organizaciones criminales han encontrado nuevas rutas menos vigiladas.
El problema ha adquirido mayor dimensión tras el accidente ocurrido en aguas de Huelva, donde murieron dos agentes durante una persecución a una narcolancha. Las asociaciones profesionales llevan años reclamando más efectivos, patrulleras permanentes y el refuerzo de unidades especializadas para afrontar una actividad que ya no se limita al Campo de Gibraltar.
El Guadalquivir gana peso en las rutas de la droga
Los informes policiales y europeos coinciden en señalar el crecimiento del tráfico de droga a través del Río Guadalquivir. Europol advirtió este año del papel estratégico que ha adquirido esta vía fluvial para la entrada de cocaína procedente de redes internacionales.
La presión policial sobre el Estrecho ha empujado parte de las organizaciones hacia zonas con menor vigilancia y mayor facilidad logística. En ese escenario, el Guadalquivir se ha convertido en una alternativa cada vez más utilizada por las mafias para mover cargamentos hacia Sevilla y otros puntos del interior.
Sin embargo, Sevilla sigue sin contar con un Servicio Marítimo operativo propio. Las intervenciones dependen de patrulleras enviadas desde otras provincias, principalmente Cádiz y Huelva.
Según denuncian asociaciones de guardias civiles, esa dependencia provoca retrasos y limita la capacidad de reacción ante movimientos rápidos de las narcolanchas.
Fuentes del cuerpo explican que muchas actuaciones se realizan desde tierra, mientras las embarcaciones solo se desplazan a determinados puntos del río de forma puntual.
Las zonas más sensibles se concentran en áreas alejadas de la capital sevillana, especialmente en tramos utilizados como entrada hacia marismas y caminos rurales próximos a la desembocadura.
Las asociaciones reclaman más medios y el regreso del OCON Sur
La muerte de los dos agentes en Huelva ha incrementado la presión sobre el Ministerio del Interior. Las asociaciones profesionales sostienen que la expansión del narcotráfico en Andalucía no ha venido acompañada de un aumento suficiente de medios materiales ni humanos.
Entre las reclamaciones figura el regreso del OCON Sur, la unidad creada para combatir a los grandes clanes del narcotráfico en el Campo de Gibraltar y desmantelada posteriormente.
Los representantes de los agentes consideran que aquella estructura permitió coordinar operaciones complejas y reducir la capacidad operativa de las organizaciones criminales.
También denuncian que las redes dedicadas al tráfico de cocaína operan ahora con más recursos, embarcaciones más potentes y armamento de mayor capacidad.
El último informe de Seguridad Nacional alertó incluso de la existencia de más de 600 narcolanchas operando en el entorno del Estrecho y otras zonas del litoral andaluz.
Un problema que ya supera el Campo de Gibraltar
La expansión del narcotráfico hacia otras provincias andaluzas ha dejado de ser una advertencia policial para convertirse en una realidad consolidada. Huelva, Málaga y parte de la costa de Almería aparecen ya de forma recurrente en investigaciones relacionadas con el tráfico internacional de cocaína.
En Sevilla, la preocupación se centra en el uso del río como vía de entrada y distribución. Los investigadores consideran que las organizaciones aprovechan la amplitud del cauce, la cercanía de zonas rurales y la dificultad de vigilancia continua para mover mercancía con rapidez.
Mientras continúan las reclamaciones de los agentes, la comandancia sevillana sigue sin disponer de embarcaciones propias para patrullar el Guadalquivir.
La vigilancia depende todavía de refuerzos temporales y operativos coordinados desde otras provincias, en un momento en el que el río se ha convertido en una de las principales rutas del narcotráfico en Andalucía.