Juanma Moreno, en un atril con su nombre en verde y blanco, hablando a los seguidores.
Juanma Moreno tras vencer las elecciones andaluzas.

Juanma Moreno gana en Andalucía, pero pierde la mayoría absoluta y queda en manos de Vox

Juanma Moreno gana en Andalucía, pero pierde la mayoría absoluta y dependerá de Vox

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Juanma Moreno seguirá al frente de la Junta de Andalucía, pero el resultado de las elecciones autonómicas deja un escenario muy distinto al de 2022. El PP volvió a ganar con claridad, aunque perdió la mayoría absoluta que había convertido al presidente andaluz en uno de los principales referentes territoriales del partido.

Con 53 escaños, dos menos de los necesarios para gobernar en solitario, Moreno tendrá que negociar con Vox para garantizar su investidura y la estabilidad parlamentaria de la próxima legislatura.

El retroceso del PP se produce pese a mantener una amplia distancia sobre el PSOE y aumentar incluso su apoyo electoral en algunos territorios. La diferencia respecto a hace cuatro años está en la redistribución del voto dentro del bloque conservador y, sobre todo, en la irrupción de Adelante Andalucía como una fuerza con más peso parlamentario del previsto durante la campaña.

El PP pierde cinco escaños y cambia el equilibrio político

El Partido Popular pasó de los 58 diputados obtenidos en 2022 a 53 representantes en el Parlamento andaluz. La cifra mantiene a Moreno como claro vencedor de las elecciones, pero rompe el objetivo central de la campaña: conservar un gobierno en solitario y evitar acuerdos con Vox.

Durante las últimas semanas, el presidente andaluz había insistido en la idea de una gestión “sin ruido” y en la necesidad de mantener una mayoría suficiente para no depender de otras fuerzas. El resultado deja ahora una situación distinta. Vox, que sube ligeramente hasta los 15 escaños, vuelve a ser decisivo para la gobernabilidad andaluza.

Aunque desde el PP se interpreta el resultado como una victoria sólida, el escenario parlamentario obliga a Moreno a afrontar una negociación que había intentado evitar durante toda la campaña. La relación con Vox será uno de los elementos centrales de la próxima legislatura, especialmente en cuestiones presupuestarias y en iniciativas clave del Gobierno andaluz.

El nuevo reparto también refleja una fragmentación mayor en la izquierda andaluza, aunque con una recuperación parcial de espacio parlamentario gracias al crecimiento de Adelante Andalucía.

Adelante Andalucía rompe las previsiones

Uno de los principales movimientos de estas elecciones ha sido la subida de Adelante Andalucía. La formación liderada por José Ignacio García pasó de dos a ocho diputados y se convirtió en la sorpresa de la noche electoral.

El crecimiento de Adelante tuvo impacto directo en el reparto final de escaños. Parte de ese avance se produjo en provincias donde el PP necesitaba mantener resultados muy ajustados para conservar la mayoría absoluta. La candidatura consiguió además consolidar presencia entre votantes jóvenes y en sectores urbanos donde la izquierda había mostrado debilidad en anteriores convocatorias.

El ascenso de Adelante también altera el equilibrio dentro del espacio progresista andaluz. Por Andalucía mantuvo cinco diputados, mientras el PSOE volvió a registrar un resultado muy por debajo de los niveles históricos que mantuvo durante décadas en la comunidad.

María Jesús Montero no logró reducir la distancia con el PP y el PSOE quedó con 28 escaños. Aunque conserva la segunda posición, el partido sigue sin acercarse a los resultados que tradicionalmente obtuvo en Andalucía y mantiene abierta la crisis territorial que arrastra desde hace varios ciclos electorales.

Vox recupera la llave de la gobernabilidad

La pérdida de la mayoría absoluta devuelve a Vox a una posición central dentro del Parlamento andaluz. Los 15 diputados obtenidos por la formación de Santiago Abascal permiten al partido influir de manera directa en la investidura y en la estabilidad del próximo Ejecutivo autonómico.

Moreno había construido buena parte de su perfil político sobre la idea de moderación y autonomía respecto a Vox. El nuevo escenario reduce ese margen. Aunque el PP podría intentar acuerdos puntuales, la aritmética parlamentaria obliga a entenderse con la formación de derecha radical al menos para asegurar la investidura.

La próxima negociación marcará el inicio de una legislatura distinta a la anterior. El PP mantiene el control de la Junta y sigue siendo la fuerza dominante en Andalucía, pero el resultado electoral cambia el equilibrio político y abre una etapa de mayor dependencia parlamentaria para Juanma Moreno.