La ruta narco se desplaza al Guadalquivir tras la presión policial en el Estrecho
La ruta de la droga por el Guadalquivir refuerza la presión narco sobre Sevilla tras el repunte de las narcolanchas en el Estrecho
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El informe anual del Departamento de Seguridad Nacional ha vuelto a poner cifras a una realidad que desde hace años preocupa a las Fuerzas de Seguridad: más de 600 narcolanchas operan en el entorno del Estrecho de Gibraltar y el nivel de violencia de las organizaciones criminales sigue aumentando.
El documento advierte de una “mayor capacidad ofensiva” de las redes dedicadas al tráfico de drogas, que ya utilizan embestidas contra patrulleras y vehículos policiales e incluso armas de guerra en algunas operaciones.
La presión policial en el Campo de Gibraltar ha provocado además un cambio de rutas. Parte de las organizaciones ha desplazado su actividad hacia corredores menos vigilados, entre ellos el río Guadalquivir, convertido de nuevo en una vía estratégica para introducir droga hacia el interior de Andalucía y acercarla hasta Sevilla.
Durante los últimos años, las investigaciones policiales han detectado un incremento del uso del Guadalquivir como ruta logística para el transporte de hachís y cocaína. Las organizaciones aprovechan la navegación fluvial y la complejidad del entorno para mover alijos desde la desembocadura de Sanlúcar de Barrameda hasta zonas cercanas a la capital sevillana.
El fenómeno no es nuevo, pero sí ha recuperado intensidad coincidiendo con el regreso de la ruta del hachís desde Marruecos, señalado también por Seguridad Nacional en su informe correspondiente a 2025.
El Guadalquivir vuelve a convertirse en corredor estratégico
Las narcolanchas ya no se limitan al litoral gaditano. Los investigadores llevan tiempo advirtiendo de que el Guadalquivir ofrece ventajas operativas importantes para las redes criminales.
La navegación nocturna, la presencia de zonas de difícil vigilancia y la proximidad con grandes áreas logísticas convierten el río en una vía eficaz para distribuir droga hacia distintos puntos de Andalucía.
El recorrido habitual arranca en la costa atlántica gaditana. Desde allí, las embarcaciones remontan el río aprovechando mareas y tramos con escasa presencia policial.
En varios operativos desarrollados en los últimos años, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera han interceptado cargamentos ocultos en fincas rurales próximas al cauce o preparados para ser trasladados por carretera hacia Sevilla y otras provincias.
El crecimiento de esta ruta también ha modificado la estructura de las organizaciones. Las investigaciones apuntan a redes cada vez más profesionalizadas, con especialistas en navegación, vigilancia y logística terrestre. A ello se suma el uso de vehículos robados, sistemas de comunicación encriptada y embarcaciones cada vez más potentes.
La preocupación de los cuerpos policiales no se limita al volumen de droga. El aumento de la violencia se ha convertido en otro factor determinante. El informe de Seguridad Nacional reconoce que los narcotraficantes reaccionan con mayor agresividad cuando perciben riesgo de perder la mercancía o ser detenidos.
Sevilla, punto clave en la distribución hacia el interior
La posición geográfica de Sevilla ha reforzado su papel dentro de las rutas del narcotráfico. La ciudad funciona como nodo logístico por sus conexiones por carretera y su cercanía con el eje del Guadalquivir.
Las operaciones policiales desarrolladas en los últimos años han detectado almacenes temporales, redes de distribución y estructuras de apoyo vinculadas al tráfico procedente del sur de Cádiz.
Las Fuerzas de Seguridad consideran que el problema ya no afecta únicamente al Campo de Gibraltar. El desplazamiento de las rutas hacia Huelva, el Guadiana y el Guadalquivir demuestra la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales ante el aumento de controles en la costa gaditana.
La situación ha vuelto al centro del debate después de varios episodios graves registrados en operaciones contra narcolanchas. La muerte reciente de dos guardias civiles durante una persecución marítima frente a la costa de Huelva ha reactivado las críticas sobre la falta de medios y el riesgo creciente al que se enfrentan las patrullas que combaten el narcotráfico en Andalucía.
Mientras tanto, el Gobierno admite en su propio informe que el narcotráfico mantiene una elevada capacidad de adaptación y que las organizaciones criminales continúan ampliando rutas y métodos para sostener el flujo de droga hacia España.
El Guadalquivir, históricamente ligado al contrabando y al tráfico ilegal, vuelve a ocupar un lugar central dentro de ese mapa.