Trenes del AVE en la estación de Santa Justa.

Los maquinistas alertan del deterioro de la seguridad del AVE Madrid-Sevilla y señalan los fallos del sistema de protección

Los profesionales denuncian la circulación con sistemas degradados y reclaman inversiones y cambios urgentes en los protocolos ferroviarios

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La seguridad de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla vuelve a estar en el centro de las preocupaciones del sector ferroviario.

Tras el grave accidente de Urda (Toledo), el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) ha advertido de los riesgos que supone trabajar cuando fallan los sistemas de protección de los trenes.

Las críticas apuntan especialmente al funcionamiento del sistema LZB, utilizado en este corredor, y a la necesidad de que Adif y las administraciones aceleren las mejoras pendientes en una infraestructura que ha sufrido dos accidentes mortales durante 2026.

Los maquinistas denuncian que trabajan con sistemas de seguridad degradados

El sindicato considera preocupante que las incidencias técnicas obliguen a los profesionales a asumir responsabilidades adicionales durante la circulación. Cuando el sistema de protección deja de funcionar correctamente, los trenes deben operar bajo condiciones especiales que requieren una mayor intervención humana.

Según explicó el representante sindical Martín, estas circunstancias deberían ser excepcionales, pero se están produciendo con una frecuencia que los maquinistas consideran incompatible con los estándares exigibles a una línea de alta velocidad.

El problema no se limita al funcionamiento de los trenes. Los profesionales también señalan la presión que soportan los centros de control cuando una avería obliga a gestionar numerosas circulaciones sin disponer de todas las protecciones habituales.

Semaf insiste en que las investigaciones deben centrarse en identificar las causas de los accidentes y corregirlas, en lugar de limitarse a determinar responsabilidades individuales.

Las reclamaciones incluyen inversiones ejecutadas dentro de los plazos previstos, mejoras técnicas y procedimientos más eficaces para afrontar situaciones de riesgo.

Un sistema de protección pendiente de modernización desde 2021

Una de las principales cuestiones que plantea el accidente de Urda es la situación del LZB, tecnología utilizada para supervisar la circulación ferroviaria y controlar las velocidades autorizadas.

La línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, mantiene este sistema mientras avanza su sustitución por el ERTMS de nivel 2, una tecnología europea más moderna que permite supervisar la circulación y mejorar la interoperabilidad ferroviaria.

Adif adjudicó en 2021 el contrato para efectuar esa renovación. Sin embargo, los plazos inicialmente previstos apuntaban a que los trabajos deberían haber concluido a principios de 2026.

La modernización seguía pendiente cuando ocurrió el accidente del 28 de octubre.

Además, el Consejo de Ministros había aprobado el día anterior una ampliación de 11,5 millones de euros del contrato de mantenimiento de las instalaciones de control y señalización del corredor andaluz.

Estas circunstancias han reabierto las preguntas sobre los plazos de renovación, el mantenimiento de las instalaciones y las garantías disponibles cuando se producen fallos técnicos.

El accidente de Urda agrava la crisis ferroviaria y afecta a miles de viajeros

La preocupación de los maquinistas se ha intensificado después de la colisión registrada el miércoles entre Los Yébenes y Urda, donde un AVE de Renfe chocó contra un tren de Iryo que permanecía detenido.

El siniestro dejó al menos 69 fallecidos, según el balance comunicado el jueves, y provocó la interrupción de la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.

El accidente llega nueve meses después de la tragedia de Adamuz, en Córdoba, donde murieron 46 personas en enero.

Semaf mantuvo la huelga convocada para el 29 de octubre y anunció nuevas jornadas de protesta para los días 10 y 12 de noviembre, ante la falta de avances que denuncia en materia de seguridad.

Mientras tanto, Renfe ha aplazado su plan alternativo de transporte. La compañía asegura que no podrá activarlo antes del 3 de noviembre debido a los plazos reglamentarios necesarios para reorganizar los servicios de los maquinistas.

Los horarios, recorridos y servicios disponibles deberán comunicarse a los viajeros antes de esa fecha, mientras continúa interrumpida la conexión ferroviaria afectada.

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