La Junta de Andalucía prohíbe las palomas en la procesión de la patrona de Alcalá de Guadaíra tras la denuncia de PACMA
La Junta veta el uso de palomas vivas en la procesión de la patrona de Alcalá de Guadaíra tras una denuncia de PACMA
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La Junta de Andalucía ha prohibido el uso de palomas vivas durante la procesión de Santa María del Águila, patrona de Alcalá de Guadaíra, una decisión adoptada tras la denuncia presentada por PACMA, que venía cuestionando desde hace meses la presencia de estas aves en distintos actos religiosos de la localidad.
La medida afecta a una práctica que había acompañado a la procesión en anteriores ediciones y se produce en plena preparación de los cultos patronales previstos para este mes de agosto.
La formación animalista había trasladado su denuncia tanto a la administración autonómica como al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), al considerar que las aves eran mantenidas inmovilizadas durante largos periodos y expuestas a condiciones que, a su juicio, podían comprometer su bienestar.
Entre los elementos señalados figuraban la presencia de bandas de música, grandes concentraciones de personas, altas temperaturas y el uso de efectos sonoros propios de este tipo de celebraciones.
La resolución modifica una práctica habitual en la procesión de Alcalá de Guadaíra
La decisión de la Junta supone un cambio relevante en el desarrollo de uno de los actos religiosos más representativos del calendario de Alcalá de Guadaíra. Si bien el resto de la procesión podrá celebrarse con normalidad, las palomas no podrán formar parte del paso procesional.
La controversia sobre el empleo de animales en celebraciones religiosas no es nueva en Andalucía. En los últimos años distintas asociaciones de protección animal han promovido denuncias similares cuando han considerado que determinadas prácticas podían vulnerar la normativa de bienestar animal.
En el caso de Alcalá de Guadaíra, PACMA sostenía que la utilización de las aves era incompatible con la legislación vigente y reclamaba la intervención de las administraciones para impedir que la escena volviera a repetirse durante las salidas procesionales.
Los precedentes en Andalucía marcaron el debate
El caso recuerda a lo ocurrido anteriormente en Alcalá la Real (Jaén), donde el uso de palomos en una celebración religiosa terminó derivando en un expediente sancionador por parte de la Junta de Andalucía.
Aquella actuación concluyó con una sanción administrativa y, posteriormente, la organización optó por sustituir los animales vivos por figuras elaboradas para mantener la tradición sin emplear aves reales.
Ese precedente se convirtió desde entonces en una referencia dentro del debate sobre la presencia de animales en festejos populares y actos religiosos.
Las organizaciones animalistas lo utilizaron como ejemplo de que era posible conservar determinadas costumbres introduciendo cambios que evitaran la utilización de animales vivos.
La legislación española y andaluza sobre protección animal ha endurecido progresivamente las obligaciones relacionadas con el trato a los animales durante espectáculos y eventos públicos, especialmente cuando puedan producirse situaciones de estrés, inmovilización o exposición a condiciones incompatibles con su bienestar.
El calendario de cultos continúa sin cambios
La prohibición del uso de palomas no altera la programación religiosa organizada en torno a la patrona de Alcalá de Guadaíra.
El Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra ya había activado el dispositivo municipal de coordinación para los actos, que incluye medidas de movilidad, seguridad, limpieza y atención al público con motivo de la Novena y de la posterior procesión.
La resolución administrativa introduce, sin embargo, un cambio visible en el desarrollo de la salida procesional, al eliminar uno de los elementos que habían acompañado al cortejo en años anteriores.
Mientras PACMA considera que la decisión supone un paso adelante en la protección de los animales durante este tipo de celebraciones, la modificación abre también un nuevo capítulo en el debate sobre cómo compatibilizar la conservación de determinadas tradiciones religiosas con el cumplimiento de la normativa de bienestar animal vigente.
La celebración de los cultos continuará según el calendario previsto, aunque este año lo hará sin la presencia de las palomas vivas que habían formado parte de la procesión en anteriores ediciones.