La declaración del acusado por la muerte de Ana Buza choca con los testimonios sobre el estado emocional de la joven
El procesado sostiene ante el jurado que Ana se arrojó del coche en marcha
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El juicio por la muerte de Ana Buza ha entrado en una fase decisiva en la Audiencia Provincial de Sevilla con la declaración de su entonces pareja, Rafael V., acusado por el fallecimiento de la joven de 19 años en la A-4, a la altura de Carmona, en septiembre de 2019.
El procesado ha mantenido ante el jurado que Ana se lanzó voluntariamente del vehículo en marcha, una explicación que durante la misma sesión quedó confrontada con los testimonios de personas que conocieron a la joven y que ofrecieron una descripción diferente de su estado emocional y de la relación de pareja.
El acusado sostiene que intentó agarrarla cuando cayó del coche
Rafael V. explicó que aquella noche Ana viajaba en el asiento trasero y permanecía en silencio después de una discusión familiar. Según su declaración, durante el trayecto escuchó una entrada repentina de aire, se giró y trató de alcanzarla con el brazo cuando vio que caía del vehículo.
El acusado relacionó lo ocurrido con el estado de ánimo que atribuye a Ana. La describió como una persona emocionalmente “inestable”, con cambios intensos entre momentos de tristeza y felicidad, y aseguró que ella le había hablado anteriormente de conductas suicidas y de la necesidad de recibir ayuda psicológica.
También señaló que la joven mantenía una relación complicada con su padre y que él había intentado intervenir como mediador entre ambos
. Sobre su propia relación sentimental con Ana, la calificó de normal y rechazó las acusaciones de la familia, que sostiene una versión completamente distinta de lo sucedido.
El procesado tuvo que explicar además las diferentes versiones que ofreció en los primeros momentos tras la muerte. Entre ellas figuraba que un animal se había cruzado en la carretera y que había realizado un volantazo. Ante el tribunal justificó aquellas manifestaciones por el estado de shock en el que, según dijo, se encontraba.
Una orientadora cuestiona que Ana tuviera un perfil suicida
La descripción realizada por el acusado encontró una versión opuesta en la declaración de una orientadora que había atendido a Ana durante su etapa académica.
La profesional aseguró que la joven no presentaba un perfil depresivo o suicida y la describió como inteligente, crítica y capaz de expresar aquello que rechazaba.
Uno de los elementos expuestos ante el jurado fue un correo que Ana habría enviado a esta profesional cuatro días antes de morir.
Según el testimonio ofrecido durante el juicio, la joven manifestaba miedo hacia su pareja después de una discusión y expresaba inquietud sobre cómo podía evolucionar la relación en el futuro.
La orientadora también habló de problemas económicos y episodios de celos que, según su declaración, afectaban a Ana.
Respecto a referencias a la depresión localizadas en escritos personales de la joven, sostuvo que no observó una correspondencia entre esas expresiones y su comportamiento.
Tres versiones sobre una muerte ocurrida en la A-4
Una antigua compañera de Filosofía aportó otro relato sobre la relación. Declaró que Rafael esperaba habitualmente a Ana a la salida de las clases y permanecía en los pasillos.
También aseguró que su presencia podía intimidar a compañeros que intentaban conversar con ella y definió la relación como asfixiante. Se trata, en ambos casos, de valoraciones testimoniales que ahora deberá ponderar el jurado junto al resto de las pruebas.
El proceso llega al tribunal siete años después de que Ana apareciera muerta junto a la A-4. Las partes mantienen explicaciones diferentes.
La defensa sostiene que la joven se arrojó del coche; la Fiscalía atribuye al acusado un homicidio imprudente relacionado con su conducción y solicita tres años de prisión; y la acusación particular mantiene que Ana fue atropellada intencionadamente y reclama una condena de 20 años.
La reconstrucción técnica también ha sido objeto de discusión durante el juicio. Los especialistas han confrontado distintas interpretaciones de las lesiones y de la dinámica que pudo producirse aquella madrugada.
La velocidad del vehículo, la posición de Ana y los indicios examinados en la carretera forman parte del conjunto de elementos que el jurado deberá valorar para determinar qué ocurrió en aquel tramo de la A-4.