Grupo de hombres con pasamontañas patrullan su barrio contra los gorrillas en una calle de El Cerezo.
Patrulla de vecinos contra los gorrillas en El Cerezo.

El Cerezo vuelve a protestar en Sevilla y los vecinos cortan calles ante la inseguridad

El barrio de la Macarena recupera las movilizaciones tras meses de conflictos

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La tensión ha vuelto a las calles de El Cerezo, en el distrito Macarena de Sevilla. Decenas de residentes se movilizaron este sábado 17 de octubre para denunciar los problemas de inseguridad, robos y convivencia que, según aseguran, siguen afectando al barrio.

La protesta terminó con cortes de tráfico en dos importantes vías de la zona y obligó a intervenir a la Policía. La concentración llega meses después de que los vecinos comenzaran a organizar patrullas ciudadanas contra los aparcacoches ilegales, conocidos como gorrillas, y otros comportamientos que consideran perjudiciales para la tranquilidad del vecindario.

Una protesta que terminó con cortes de tráfico en la Macarena

La movilización comenzó en el aparcamiento de la calle Doctor Jaime Marco, donde los residentes habían acordado reunirse para expresar su malestar.

Con posterioridad parte de los participantes ocuparon la calzada y provocaron interrupciones de la circulación en las avenidas de San Lázaro y Sánchez Pizjuán.

Los cortes no estaban autorizados y requirieron la intervención policial, según la información publicada sobre los incidentes.

Uno de los motivos inmediatos de la protesta fue la puesta en libertad de un hombre acusado de cometer un robo con violencia contra una joven.

También se le atribuyen presuntos antecedentes relacionados con tocamientos a una menor, aunque no consta información judicial suficiente para establecer su situación procesal completa.

El episodio ha servido de detonante para unas reivindicaciones que vienen de lejos. Los residentes denuncian la presencia habitual de aparcacoches ilegales, el consumo de alcohol en espacios públicos, las peleas y los robos.

La preocupación no se limita a determinados sucesos. Los vecinos consideran que estos problemas afectan a la utilización cotidiana de las calles y reclaman medidas que permitan recuperar la tranquilidad.

De las patrullas vecinales de marzo a las nuevas movilizaciones

El conflicto de El Cerezo adquirió especial relevancia en marzo de 2026, cuando grupos de residentes comenzaron a recorrer las calles para disuadir a los gorrillas.

Aquellas patrullas surgieron como respuesta a una situación que los participantes consideraban insostenible.

La movilización provocó una reacción institucional y distintos despliegues policiales. El 11 de marzo, la Policía Nacional desarrolló la operación Brezo 2, que permitió identificar aproximadamente a un centenar de personas y detener a tres individuos sobre los que pesaban requisitorias policiales o judiciales.

Días después, el Grupo de Apoyo y Reacción de la Policía Local realizó actuaciones en el barrio. En su primera jornada se contabilizaron 104 identificaciones, 69 vehículos inspeccionados y ocho denuncias relacionadas con el consumo de alcohol en la vía pública.

Sin embargo, los problemas no desaparecieron. En mayo se registró una reyerta en la que uno de los implicados exhibió un cuchillo de grandes dimensiones. La Policía no tuvo constancia de heridos ni practicó detenciones por aquellos incidentes.

La seguridad y el deterioro del barrio, en el centro de las quejas

Las reclamaciones vecinales tampoco son nuevas en el distrito Macarena. En 2024, asociaciones de diferentes barriadas ya advertían de problemas relacionados con la limpieza, las peleas, los ruidos y el consumo de alcohol en la calle.

El Cerezo figuraba entre las zonas afectadas, junto a La Barzola, La Carrasca, El Torrejón y Hermandades del Trabajo. Los colectivos reclamaban actuaciones que abordasen tanto la seguridad como el mantenimiento de los espacios públicos.

La situación también ha provocado discrepancias entre administraciones. Durante las protestas de marzo, el Ayuntamiento de Sevilla solicitó al Gobierno central un refuerzo de la seguridad y una reunión urgente para abordar los problemas del barrio.

La nueva movilización de octubre evidencia que las quejas vecinales continúan. Ocho meses después de las primeras patrullas, los residentes vuelven a reclamar una respuesta a los conflictos que denuncian en su entorno cotidiano.