El Ayuntamiento de Sevilla eleva la presión para desalojar la acampada de las Setas y advierte de posibles medidas
Los manifestantes defienden su protesta por el derecho a la vivienda y rechazan que un desalojo resuelva el problema
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La acampada instalada en las Setas de Sevilla ha abierto un nuevo enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Sevilla y los colectivos que reivindican el derecho a la vivienda.
El Gobierno municipal, encabezado por José Luis Sanz, reclama que se retire cuanto antes la protesta de la Plaza de la Encarnación y advierte de que podría adoptar medidas si no obtiene una respuesta de la Administración estatal.
Los participantes, por su parte, mantienen sus reivindicaciones y cuestionan que se pretenda solucionar mediante una intervención policial un conflicto relacionado con las dificultades de acceso a una vivienda.
El Ayuntamiento de Sevilla exige una respuesta para desalojar las Setas
El portavoz del Gobierno municipal, Juan Bueno, endureció este miércoles 4 de noviembre el discurso del Consistorio sobre la permanencia de los manifestantes en uno de los espacios más conocidos del centro de Sevilla.
Durante una comparecencia ante los medios, el representante municipal explicó que el Ayuntamiento ya había solicitado la intervención de la Delegación del Gobierno, pero que todavía no había recibido una contestación.
Bueno expresó su malestar por esta situación y estableció una comparación con la actuación desarrollada en la Puerta del Sol de Madrid, donde se había procedido a retirar a personas acampadas.
El portavoz cuestionó que en la capital española se hubiera actuado mientras que, según su versión, la petición realizada desde Sevilla continuaba sin respuesta.
El Gobierno local considera que la ocupación de la plaza es ilegal y sostiene que su continuidad perjudica a quienes desarrollan actividades económicas en el entorno.
En particular, Bueno señaló las consecuencias que, a juicio del Ayuntamiento, tiene la acampada para los comercios y empresas vinculados a este espacio público.
No obstante, las declaraciones municipales no estuvieron acompañadas de una cuantificación concreta de las pérdidas económicas denunciadas.
El Gobierno municipal no descarta actuar si continúa la acampada
La advertencia del Ayuntamiento introduce un nuevo elemento de presión en el conflicto. Bueno aseguró que, si la situación permanece sin cambios y no llega una respuesta próximamente, el Gobierno local podría verse obligado a impulsar alguna actuación.
El portavoz evitó precisar qué medidas contempla el Consistorio, por lo que no existe, a partir de sus declaraciones, una intervención municipal concreta anunciada ni un calendario para ejecutarla.
La posición del Ayuntamiento se centra en recuperar el uso ordinario de la Plaza de la Encarnación, mientras que los participantes en la protesta defienden la necesidad de mantener visible su reclamación.
El desacuerdo afecta así a dos cuestiones distintas: la utilización de un espacio público y la respuesta institucional a las demandas sociales relacionadas con la vivienda.
La comparación con Madrid también ha adquirido protagonismo en el discurso municipal, aunque las declaraciones conocidas no permiten determinar si las circunstancias administrativas y jurídicas de ambas acampadas son equivalentes.
Los acampados responden a José Luis Sanz y defienden sus reivindicaciones
Los participantes en la protesta han contestado a las críticas del alcalde mediante un comunicado en el que rechazan que la retirada de las tiendas de campaña suponga una solución a las dificultades habitacionales que denuncian.
La respuesta llega después de que José Luis Sanz calificara de «gran mentira» las reivindicaciones de los acampados, una valoración que estos han cuestionado públicamente.
En su comunicado, los manifestantes recuerdan que el Ayuntamiento dispone de competencias relacionadas con el urbanismo, la gestión del espacio público y determinados aspectos de los usos turísticos.
Con ese argumento, consideran que la administración municipal no puede desvincularse completamente de un problema que afecta a las condiciones de acceso a la vivienda.
Para los participantes, el centro de la discusión no debería limitarse a la permanencia de la acampada, sino incluir las razones que han llevado a sus integrantes a instalarse en la plaza.
La protesta continúa enfrentando dos posiciones: la exigencia municipal de desalojar el espacio y la voluntad de los acampados de mantener su reivindicación sobre la vivienda en Sevilla.