Estadio del Sevilla FC, proyecto de cubierta.
Proyecto del estadio del Sevilla FC, el Ramón Sánchez-Pizjuán.

El Ayuntamiento de Sevilla aprueba la gran reforma del Sánchez-Pizjuán y el barrio de Nervión ya teme lo que viene

Sevilla aprueba la gran reforma del Sánchez-Pizjuán: así cambiará Nervión y por qué ya genera debate de los vecinos y vecinas

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La decisión municipal abre la puerta a una de las transformaciones urbanísticas más relevantes de los últimos años en Sevilla. El proyecto combina ampliación del estadio, nuevos espacios públicos, actividad económica y una fuerte contestación vecinal.

Un paso fundamental para modernizar el estadio Sánchez-Pizjuán y su entorno

El Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado el estudio de ordenación del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, una decisión que permite avanzar en la ampliación de las instalaciones del Sevilla FC y redefine una parte estratégica del barrio de Nervión.

La intervención afecta a más de 51.700 metros cuadrados situados entre las calles Luis Arenas Ladislao, José Luis de Casso y la avenida Eduardo Dato, una de las zonas con mayor actividad comercial y residencial del distrito.

El club sostiene que el recinto actual ha quedado desfasado para los objetivos deportivos, sociales y económicos que se marca en los próximos años.

La intención pasa por adaptar una infraestructura histórica a las necesidades del fútbol profesional moderno, con mejores servicios, mayor eficiencia operativa y nuevos espacios capaces de generar ingresos más allá de los días de partido.

La operación se enmarca, además, en una tendencia común entre grandes entidades deportivas europeas, que buscan estadios multifuncionales, preparados para acoger eventos, restauración, experiencias para aficionados y actividad empresarial permanente.

En ese marco, la reforma del Sánchez-Pizjuán pretende mantener al Sevilla FC en una posición competitiva también fuera del terreno de juego.

Plaza pública, aparcamientos subterráneos y actividad todo el día en Nervión

Uno de los elementos centrales del proyecto será la transformación del entorno inmediato del estadio. El diseño contempla la creación de una gran plaza en la fachada de Eduardo Dato, concebida como un espacio abierto para mejorar la conexión entre el recinto y la ciudad.

También se prevé incorporar cubiertas voladas y pérgolas destinadas a generar sombra y aliviar las altas temperaturas habituales en esta parte de Sevilla.

Otro cambio relevante será la desaparición del aparcamiento en superficie que hoy ocupan autobuses y camiones. En su lugar se construirán estacionamientos subterráneos, uno de ellos destinado al uso vecinal mediante cesión municipal. Con ello se busca liberar espacio exterior y ordenar mejor la movilidad en jornadas con gran afluencia.

El nuevo planteamiento urbanístico incluye igualmente usos comerciales, de ocio y restauración integrados en el complejo.

La filosofía del proyecto es que el estadio deje de funcionar solo durante los partidos y mantenga actividad diaria, con mayor presencia de personas en la zona y un impacto económico continuado para negocios cercanos.

Compensaciones urbanísticas y rechazo de asociaciones de vecinos de Nervión

Para hacer viable la ampliación será necesario modificar la calificación de parte del suelo afectado. Como compensación, el Ayuntamiento ha señalado que el Sevilla FC cederá más de 10.000 metros cuadrados en su Ciudad Deportiva, situada en la carretera de Utrera, terrenos que pasarán a convertirse en zona verde de titularidad municipal.

Sin embargo, esa fórmula ha provocado críticas inmediatas de asociaciones de Gran Plaza, Nervión Este y Ciudad Jardín. Los colectivos consideran que se pierde espacio público en el barrio y que la compensación ambiental se traslada a varios kilómetros de distancia, sin resolver las necesidades reales de la zona donde se ejecutará la obra.

Los vecinos también temen que la futura plaza termine ocupada por terrazas y veladores, lo que convertiría el espacio en una extensión comercial más que en una verdadera área pública de convivencia.

Igualmente, denuncian saturación de ocio, falta de arbolado maduro y presión creciente sobre equipamientos básicos, como el parque infantil colindante.

Con la aprobación inicial ya realizada, el debate entre modernización urbana y calidad de vida vecinal queda plenamente abierto en Sevilla.