Contenedores grises con tapa amarilla llenos de basura, desbordados.
Contenedores de basura llenos en el Pumarejo.

La basura se acumula en la Macarena y los vecinos estallan por el olor: “Lipasam no pasa”

Contenedores desbordados y mal olor en la Macarena: crece el enfado con Lipasam

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Los contenedores desbordados se han convertido en una imagen habitual en distintos puntos de la Macarena. Bolsas apiladas en el suelo, restos orgánicos expuestos al sol y un olor cada vez más intenso forman parte del paisaje que denuncian numerosos vecinos del distrito, especialmente en jornadas marcadas por las altas temperaturas.

La principal queja apunta a la falta de regularidad en el servicio de recogida de Lipasam, la empresa municipal encargada de la limpieza urbana en Sevilla.

Los residentes aseguran que llevan días observando cómo los residuos se acumulan sin que los contenedores sean vaciados con la frecuencia necesaria. La situación, explican, se agrava a medida que avanzan las horas de calor.

Abrir las ventanas o transitar junto a determinadas islas de contenedores se ha convertido, según relatan, en una experiencia desagradable por el hedor que desprenden los restos de basura.

La Macarena: el calor intensifica una situación que los vecinos califican de insostenible

La subida de las temperaturas propias del inicio del verano multiplica el impacto de la acumulación de residuos. Los restos orgánicos generan malos olores en pocas horas y la presencia continuada de bolsas fuera de los contenedores provoca una sensación de abandono que preocupa a quienes viven en la zona.

Los vecinos lamentan que el problema no sea puntual. Algunos afirman haber comunicado incidencias a través de los canales habilitados, sin percibir una mejora inmediata.

La reclamación más repetida es sencilla: que el servicio de recogida recupere la normalidad y que los contenedores no permanezcan saturados durante días consecutivos.

La preocupación no se limita a una cuestión estética. Las familias temen que la permanencia de residuos en la vía pública favorezca la aparición de insectos y genere problemas de salubridad, especialmente en calles con elevada densidad de población y tránsito peatonal constante.

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Las quejas por la limpieza vuelven a situar a Lipasam en el foco

La limpieza urbana ha sido objeto de debate en distintos barrios sevillanos durante los últimos años. En la propia Macarena ya se han registrado protestas vecinales relacionadas con la percepción de un deterioro del mantenimiento y la recogida de residuos.

Los vecinos y vecinas han denunciado anteriormente el "abandono" que, a su juicio, sufrían algunas calles del distrito, reclamando un incremento de la frecuencia de limpieza y actuaciones más eficaces.

Por su parte, Lipasam ha defendido en otras ocasiones que realiza intervenciones diarias en los puntos con incidencias y que la limpieza depende también del cumplimiento de los horarios y del correcto depósito de los residuos por parte de la ciudadanía.

La empresa municipal sostiene que destina recursos específicos a retirar basura acumulada fuera de los contenedores y a reforzar los servicios de repaso.

Sin embargo, para quienes conviven a diario con contenedores desbordados, esas explicaciones resultan insuficientes cuando la basura continúa presente frente a sus viviendas.

Los vecinos reclaman una respuesta inmediata

Los residentes afectados piden una actuación urgente que permita recuperar unas condiciones mínimas de higiene en el barrio. Solicitan una revisión de las rutas de recogida, refuerzos extraordinarios durante los episodios de calor y una mayor capacidad de respuesta ante las incidencias comunicadas.

Mientras tanto, la imagen de bolsas acumuladas junto a los contenedores sigue alimentando el malestar vecinal. En plena época estival, la exigencia es clara: que el servicio municipal retire los residuos con la frecuencia necesaria para evitar que el problema se cronifique y que la convivencia cotidiana quede condicionada por el olor y la suciedad en las calles de la Macarena.