Termómetro junto a la carretera, en Sevilla, marcando una temperatura de 42ºC.
Termómetro marcando 42ºC en Sevilla.

Andalucía se prepara para un verano más caluroso y AEMET avisa de temperaturas por encima de lo normal

AEMET lo confirma: Andalucía afronta un verano con más calor del habitual

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El verano de 2026 volverá a estar marcado por temperaturas por encima de lo habitual en Andalucía.

La previsión estacional de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) apunta a una alta probabilidad de que la comunidad autónoma registre valores superiores a la media climática, consolidando una tendencia que se ha repetido en los últimos años y que vuelve a situar al calor como uno de los principales protagonistas de la estación.

Según los datos difundidos por el organismo meteorológico, existe entre un 50% y un 60% de probabilidad de que el trimestre estival sea más cálido de lo normal, con una mayor incidencia en el tercio oriental andaluz.

La previsión no implica que todos los días vayan a producirse episodios extremos, pero sí aumenta las opciones de registrar periodos prolongados con temperaturas elevadas y jornadas especialmente sofocantes.

Un verano con más calor del habitual

La AEMET elabora sus predicciones estacionales a partir de modelos probabilísticos que comparan las condiciones previstas con los valores de referencia obtenidos durante décadas. En esta ocasión, los escenarios muestran una clara inclinación hacia un verano cálido en prácticamente toda Andalucía.

En provincias orientales como Almería, Granada y Jaén, la probabilidad de superar la media histórica alcanza el 60%. En el resto del territorio andaluz, incluida Sevilla, Córdoba, Cádiz, Málaga y Huelva, el porcentaje se sitúa en torno al 50%.

Los especialistas recuerdan que estas previsiones no permiten determinar cuántas olas de calor se producirán ni establecer con precisión qué días serán los más extremos.

Su utilidad reside en detectar tendencias generales. Y la señal térmica, según la AEMET, es inequívoca: la balanza vuelve a inclinarse hacia temperaturas superiores a las consideradas normales para la época.

Esta situación se produce además después de una primavera que también dejó registros destacados tanto por la escasez de precipitaciones como por sus valores térmicos.

La primavera confirmó la tendencia

Los datos climatológicos recopilados por la AEMET muestran que la pasada primavera fue la octava más seca en Andalucía desde el inicio de la serie histórica en 1961.

Las precipitaciones apenas alcanzaron el 58% del promedio habitual para esos meses.

A ello se sumó un comportamiento térmico excepcional. El periodo primaveral se situó entre los cinco más cálidos registrados en la comunidad autónoma desde que existen mediciones homogéneas. Mayo volvió a dejar episodios de calor muy tempranos, con registros propios del verano meteorológico.

De hecho, este ha sido el cuarto año en el que Andalucía ha alcanzado o superado los 40 grados durante el mes de mayo, un dato que para los expertos refleja la creciente frecuencia con la que se adelantan los episodios de temperaturas extremas.

Una comunidad especialmente vulnerable al calentamiento

La AEMET advierte de que Andalucía está experimentando un calentamiento más acelerado que otras zonas del país.

Su localización geográfica, unida a la influencia de factores atmosféricos y a la propia evolución del clima mediterráneo, incrementa la exposición del territorio a periodos cálidos más persistentes.

Las consecuencias de este escenario afectan a múltiples ámbitos. La agricultura depende cada vez más de una planificación adaptada a condiciones más secas y cálidas; los sistemas sanitarios activan protocolos preventivos ante posibles golpes de calor; y muchos municipios ajustan recursos para atender a la población más vulnerable durante los episodios de altas temperaturas.

Aunque la previsión estacional no permite anticipar un verano extraordinario en términos absolutos ni confirmar futuras olas de calor, sí constituye una señal de alerta sobre una dinámica cada vez más repetida.

Andalucía encara una nueva estación con una elevada probabilidad de convivir con temperaturas superiores a la media histórica, en un contexto climático que consolida el aumento del calor como una de las características más evidentes de sus veranos recientes.