De Sanlúcar a Sevilla, el Guadalquivir se consolida como la nueva ruta de las narcolanchas
Las narcolanchas avanzan por el Guadalquivir y extienden la presión del narco hasta Sevilla
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La presencia de narcolanchas en el tramo sevillano del Guadalquivir ha dejado de ser un episodio aislado. Un dron grabó recientemente hasta siete embarcaciones cerca de La Algaba, a pocos kilómetros de Sevilla capital, en una escena que confirma el desplazamiento de las rutas del narcotráfico hacia el interior de Andalucía.
Las organizaciones criminales ya no operan únicamente en la desembocadura del río, entre Sanlúcar de Barrameda y Chipiona. Ahora remontan más de 90 kilómetros para mover hachís y, cada vez más, cocaína.
Las imágenes difundidas durante las últimas semanas muestran lanchas rápidas navegando a plena luz del día frente a municipios como Coria del Río, La Puebla del Río o incluso junto al entorno de La Cartuja.
Asociaciones de guardias civiles y responsables policiales advierten de que la presión ejercida en el Campo de Gibraltar ha empujado a las redes criminales a utilizar con más frecuencia el Guadalquivir como corredor logístico.
El río Guadalquivir se consolida como nueva ruta del narcotráfico
La fiscal antidroga de Sevilla, Raquel de los Ríos, ha alertado públicamente de la falta de medios para intervenir este tipo de operaciones.
Según explicó, las fuerzas de seguridad conocen con antelación algunos movimientos de las organizaciones, pero carecen de helicópteros y embarcaciones suficientes para actuar con eficacia en el río.
Desde asociaciones profesionales de la Guardia Civil denuncian que el fenómeno lleva meses creciendo. Agustín Domínguez, portavoz provincial de JUCIL en Cádiz, sostiene que las bandas aprovechan la falta de vigilancia y el escaso personal destinado a patrullar el Guadalquivir.
Asegura que históricamente existió contrabando en la zona, aunque nunca con la visibilidad actual ni con embarcaciones navegando tan cerca de núcleos urbanos.
La preocupación aumenta por el cambio de perfil del tráfico. El río fue tradicionalmente utilizado para introducir hachís, pero ahora gana peso la cocaína, una mercancía más rentable y vinculada a estructuras criminales con mayor capacidad económica y operativa.
En enero de 2025, las fuerzas de seguridad intervinieron casi tres toneladas de cocaína en unas naves cercanas a La Puebla del Río.
Los municipios ribereños observan el problema con inquietud
En localidades como La Puebla del Río o La Algaba, la vida cotidiana continúa sin alteraciones aparentes, aunque vecinos y comerciantes admiten que las narcolanchas forman ya parte del paisaje habitual del río.
Algunos vecinos y vecinas relatan haber visto embarcaciones pasar durante paseos familiares o mientras trabajaban en terrazas cercanas a la ribera.
En La Puebla del Río, donde el Guadalquivir encuentra uno de los primeros núcleos urbanos desde la desembocadura, la Guardia Civil dispone de medios limitados.
Fuentes locales aseguran que los agentes ni siquiera cuentan con equipamiento básico para intervenir en el agua pese a tratarse del municipio español con más costa marítima interior.
La normalización del fenómeno preocupa especialmente por su impacto entre los jóvenes. Expertos antidroga y agentes destinados en Cádiz recuerdan que en otros puntos del litoral andaluz el narcotráfico acabó generando economías paralelas basadas en labores de vigilancia o apoyo logístico a las redes criminales.
El pago rápido y la sensación de impunidad favorecen la captación de menores y adolescentes.
En La Algaba, algunos vecinos reconocen haber dejado de acudir a determinadas zonas del río con niños por miedo a encontrarse con embarcaciones tripuladas por hombres encapuchados.
Profesores de municipios cercanos explican además que los alumnos comentan en clase la llegada de narcolanchas como un acontecimiento llamativo y cada vez menos excepcional.
La falta de medios alimenta la sensación de impunidad
En Coria del Río, uno de los municipios más expuestos al paso de estas embarcaciones, responsables policiales admiten que nunca habían observado una situación similar.
El inspector jefe de la Policía Local señaló que las narcolanchas ya circulan de día y frente a zonas concurridas sin que existan recursos acuáticos suficientes para perseguirlas.
La imagen de lanchas rápidas atravesando el Guadalquivir con tripulantes encapuchados ha generado preocupación entre sindicatos policiales, que reclaman declarar la zona como área de especial singularidad.
También piden reconocer la profesión como actividad de alto riesgo debido al incremento de la violencia vinculada al narcotráfico.
La sensación de impunidad se ha visto reforzada tras algunos episodios recientes. Uno de los presuntos narcotraficantes investigados por disparar contra agentes en Los Palacios quedó en libertad provisional después de abonar una fianza de 30.000 euros.
Las asociaciones profesionales consideran que este tipo de decisiones trasladan el mensaje de que las organizaciones criminales continúan operando con escasas consecuencias mientras el Guadalquivir se consolida como una de las principales rutas de entrada de droga en el sur de España.