¿Quién puede querer hacer daño a los animales? En Sevilla Este vuelven a encontrar salchichas con clavos
El Parque de la Ballena, en Sevilla Este, vuelve a estar abierto después de que los técnicos municipales comprobaran que no quedaban restos de comida con elementos punzantes.
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¿Quién puede ser capaz de preparar comida con objetos punzantes y dejarla en un parque frecuentado por animales? La pregunta vuelve a surgir en Sevilla Este después de un episodio que ha obligado al Ayuntamiento de Sevilla a intervenir de nuevo en el Parque de la Ballena, un espacio canino e infantil situado entre las calles Manuel Olivencia y Faustino Gutiérrez.
El recinto ha reabierto este martes 18 de agosto después de que los técnicos municipales inspeccionaran la zona y confirmaran que ya no quedaban restos de los alimentos peligrosos encontrados días antes.
Salchichas con clavos en un lugar al que acuden perros y niños
El último hallazgo se produjo el domingo 16 de agosto. Según la información facilitada por fuentes municipales, en el parque aparecieron salchichas que contenían clavos y que habían sido colocadas con la intención de causar daños graves a las mascotas que frecuentan el recinto. Ante el riesgo evidente, se decidió cerrar el espacio y retirar los elementos encontrados.
La gravedad del episodio va más allá de la presencia de comida manipulada. El Parque de la Ballena es un espacio utilizado tanto por propietarios de perros como por familias con menores, de manera que dejar alimentos con objetos punzantes supone crear un riesgo en una zona pública por la que transitan personas y animales.
El propio Consistorio ha advertido expresamente de ese doble peligro. La preocupación municipal no se limita a las mascotas: los menores que acuden al parque también podrían entrar en contacto con estos elementos. Por esa razón, el Ayuntamiento ha reclamado colaboración ciudadana ante la reiteración de este tipo de hallazgos en parques de Sevilla.
La pregunta sobre quién está detrás de estas acciones, sin embargo, no tiene por ahora una respuesta pública en la información disponible. No consta en las fuentes consultadas la identificación de un responsable, por lo que atribuir los hechos a una persona concreta o señalar sus motivaciones sería especular.
El parque ha tenido que cerrar ya cuatro veces en Sevilla Este
El dato que convierte el episodio en algo especialmente preocupante es su repetición. El cierre acordado tras el hallazgo del domingo fue el cuarto que sufre este parque por hechos de estas características, según han confirmado fuentes municipales. No se trata, por tanto, de una incidencia que las autoridades puedan tratar como un episodio aislado.
Después de retirar los alimentos peligrosos, los técnicos municipales revisaron el recinto para comprobar que no permanecían restos que pudieran poner en peligro a quienes utilizan las instalaciones. Esa inspección permitió que el parque volviera a abrir sus puertas a primera hora de este martes.
Para quienes acuden habitualmente con sus perros, la reapertura recupera un espacio de uso cotidiano, aunque el antecedente de cuatro cierres introduce una inquietud difícil de ignorar. Una salchicha abandonada en el suelo puede parecer algo corriente para un animal y precisamente ahí reside el peligro cuando en su interior se han introducido clavos.
La reiteración explica también el llamamiento del Ayuntamiento a los vecinos. Detectar rápidamente cualquier objeto o alimento sospechoso puede resultar determinante para impedir que un perro lo ingiera o que un niño llegue a manipularlo.
El Ayuntamiento de Sevilla pide colaboración ciudadana ante la reiteración
El Ayuntamiento de Sevilla ha pedido expresamente la colaboración de la ciudadanía ante la repetición de estos episodios. La advertencia cobra especial relevancia después de que el mismo espacio haya tenido que ser clausurado en cuatro ocasiones y después de comprobarse que los objetos encontrados podían afectar a animales y menores.
El Parque de la Ballena permanece nuevamente abierto una vez completada la inspección municipal. Lo que sigue sin resolverse públicamente es la cuestión que deja el episodio: quién coloca comida preparada para provocar daños en un espacio de convivencia y por qué lo hace.
Mientras no exista una identificación confirmada, no hay base para poner nombre ni perfil a quien pueda estar detrás. Lo verificable es que el domingo volvieron a aparecer salchichas con clavos, que el parque cerró por cuarta vez, que los elementos fueron retirados y que los técnicos municipales comprobaron posteriormente que el recinto podía reabrirse.
Sobre todo, que el Ayuntamiento de Sevilla considera suficientemente seria la reiteración como para solicitar a los ciudadanos que estén atentos y colaboren ante nuevos hallazgos.