Los gorrillas aprovechan el verano en Sevilla: estas son las zonas donde más se dejan ver cuando desaparece la zona azul
La suspensión vespertina del estacionamiento regulado durante julio y agosto coincide con una mayor presencia de aparcacoches en el centro, Viapol, Bami y los alrededores de varios hospitales
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Aparcar gratis durante las tardes de verano en Sevilla tiene una consecuencia que vuelve a hacerse visible en distintas calles de la ciudad: la presencia de los conocidos como gorrillas. La ausencia de zona azul por las tardes durante julio y agosto amplía las horas en las que estos aparcacoches pueden ocupar espacios habitualmente regulados.
El fenómeno se aprecia tanto en el centro como en zonas de Viapol, Bami, Nervión y los alrededores de los principales hospitales sevillanos.
El escenario resulta especialmente favorable en agosto. A la suspensión temporal del estacionamiento regulado se suma la salida vacacional de numerosos vecinos, que deja más plazas disponibles en determinadas zonas.
Allí, los aparcacoches informales indican huecos libres a los conductores y posteriormente solicitan dinero por una actividad que carece de autorización.
Del centro a los hospitales de Sevilla: los puntos donde se repite el problema
La presencia de aparcacoches no se concentra en un único barrio. Entre los puntos donde se localizan figuran Marqués de Paradas, Reyes Católicos, San Pablo, Torneo y Adriano, además de las calles próximas a la plaza de toros.
También se encuentran en el entorno del Prado, junto a los juzgados, y cerca de la biblioteca pública Infanta Elena.
Fuera del casco histórico, el problema alcanza el entorno de Viapol, algunas calles de Nervión y las inmediaciones de los hospitales Virgen del Rocío y Macarena.
La situación vuelve así a poner sobre la mesa una cuestión que Sevilla arrastra desde hace décadas y frente a la que se han ensayado distintas respuestas municipales.
Uno de los episodios de mayor tensión reciente se produjo en marzo en el barrio del Cerezo, en la Macarena. Allí, decenas de residentes organizaron patrullas vecinales con la intención de impedir la actividad de los aparcacoches.
Los vecinos relacionaban su presencia con episodios de conflictividad, suciedad y comportamientos incívicos.
Multas que muchas veces no llegan a cobrarse
La Policía Local de Sevilla continúa identificando y denunciando a quienes ejercen esta actividad, aunque la efectividad práctica de las sanciones encuentra importantes obstáculos.
Entre las personas denunciadas hay casos sin domicilio fijo o con una residencia diferente a la que aparece en su documentación, lo que dificulta incluso la notificación de las multas. Cuando esta finalmente se produce, la insolvencia puede impedir el cobro.
La dificultad no es nueva. En noviembre de 2008 entró en juego la ordenanza municipal de medidas para el fomento y garantía de la convivencia ciudadana.
Esta normativa contemplaba sanciones de hasta 120 euros para los aparcacoches sorprendidos mientras ejercían la actividad. Anteriormente también se habían puesto en marcha otras fórmulas, incluida una unidad específica de la Policía Local que acabó desapareciendo.
El problema se complica cuando se intenta trasladar estas situaciones al ámbito penal. Para considerar que existe extorsión sería necesario acreditar que el dinero se entrega como consecuencia de amenazas o coacciones. El temor de un conductor a que su vehículo pueda sufrir daños no demuestra por sí mismo que haya existido una amenaza concreta.
Un problema que Sevilla intenta resolver desde los años noventa
Los intentos de controlar a los gorrillas se remontan varias décadas atrás. Durante los años noventa funcionaron los llamados “vovis”, vinculados a la asociación Parados Mayores de 40 años, que gestionaban estacionamientos a cambio de aportaciones voluntarias. La organización llegó a contabilizar entonces hasta 600 aparcacoches en Sevilla.
En 1994, durante la etapa de Alejandro Rojas-Marcos, se impulsó además un edicto para que la Policía Local pudiera llevar ante el juez a quienes fueran sorprendidos ejerciendo como aparcacoches.
La medida chocó con las dificultades para determinar la infracción o delito aplicable en esos casos. Años después se estudiaron otras posibilidades, entre ellas retirar el dinero recaudado, que tampoco encontraron un encaje jurídico sencillo.
Más de tres décadas después de aquellos primeros intentos, la combinación del verano, las plazas que quedan libres y la suspensión de la zona azul durante las tardes de julio y agosto vuelve a hacer especialmente visible un problema que permanece en las calles de Sevilla.