La tasa de basura entra en escena en Sevilla: el plan de José Luis Sanz para tapar un agujero de 25 millones del Ayuntamiento
Sanz plantea equilibrar las cuentas de Sevilla con la tasa de basura y la venta de suelo municipal
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El Ayuntamiento de Sevilla prepara un plan económico para reconducir sus cuentas después del desfase detectado en la liquidación presupuestaria de 2025.
El gobierno municipal encabezado por José Luis Sanz prevé compensar el desequilibrio sin aplicar recortes en los servicios públicos y apoyándose en dos vías principales: la futura tasa de residuos y la reactivación de operaciones urbanísticas pendientes.
El documento deberá obtener respaldo político en el próximo Pleno antes de pasar a la supervisión de la Junta de Andalucía.
El Ayuntamiento de Sevilla intenta corregir un desfase de más de 25 millones
El Plan Económico Financiero elaborado por el área de Hacienda parte de un escenario marcado por el déficit de 25,2 millones de euros registrado en 2025 y por el incumplimiento de la regla de gasto fijada por el Ministerio de Hacienda.
Según el documento municipal, el gasto computable se elevó hasta casi 990 millones, muy por encima del crecimiento permitido para ese ejercicio.
El gobierno local sostiene que la situación no responde a un problema estructural, sino a una suma de incidencias concentradas en un mismo año. Entre ellas figura el bloqueo de operaciones de venta de suelo previstas por la Gerencia de Urbanismo y valoradas inicialmente en unos 40 millones de euros.
También influyó la demora en la aprobación de la nueva tasa estatal de residuos, que el Ayuntamiento considera clave para ampliar el margen de gasto autorizado.
Otro de los factores que explica el aumento del gasto fue el refuerzo de inversiones en limpieza viaria. La empresa municipal Lipasam ejecutó un plan de renovación de maquinaria por valor de 18,7 millones de euros, una cifra superior a la contemplada inicialmente en las previsiones contables.
Pese al ajuste exigido por la normativa estatal, el plan elaborado por Hacienda descarta recortes presupuestarios. El documento sostiene que el Consistorio mantiene capacidad suficiente para financiar los servicios municipales y que las desviaciones pueden corregirse mediante nuevas fuentes de ingresos y mejoras en la gestión tributaria.
La nueva tasa de basura será una de las principales fuentes de ingresos
La medida con mayor impacto económico será la modificación de la actual tasa de recogida de residuos. El Ayuntamiento plantea adaptar la ordenanza a la Ley estatal 7/2022 para incrementar la recaudación vinculada al servicio de basura.
La previsión municipal calcula unos ingresos adicionales de 10 millones de euros durante 2026 y hasta 30 millones en 2027.
El gobierno de Sanz defiende que no se trata de crear un nuevo impuesto, sino de reformular la tasa ya existente para ajustarla al marco legal vigente. La entrada en vigor de la nueva estructura fiscal está prevista para octubre de 2026.
A esta medida se suma la recuperación del plan de venta de parcelas municipales que quedó paralizado el pasado ejercicio. El Ayuntamiento espera ingresar 17,5 millones de euros mediante operaciones de enajenación de suelo dependientes de Urbanismo.
La planificación económica también contempla mejoras organizativas y de control interno para aumentar la eficiencia recaudatoria en impuestos y tasas municipales.
El plan prevé estabilidad en 2026 y ajustes limitados en 2027
Los informes anexos al plan reflejan una previsión más favorable para 2026. Hacienda calcula una capacidad de financiación superior a los 100 millones de euros y estima que el gasto se situará por debajo del límite legal permitido. El principal problema aparece en la proyección de 2027, donde se detecta un desfase cercano a 24 millones en la regla de gasto.
El equipo de gobierno considera que las medidas previstas bastarán para absorber ese desequilibrio sin necesidad de reducir partidas esenciales. El documento incluso abre la puerta a aplicar una rebaja del 1% en el IBI si se cumplen las previsiones de ingresos y estabilidad financiera.
La aprobación definitiva del plan dependerá ahora del respaldo político en el Pleno municipal. El gobierno local necesita al menos la abstención de uno de los grupos de la oposición para sacar adelante una hoja de ruta que marcará la política económica del Ayuntamiento de Sevilla durante los próximos dos años.