La Junta de Andalucía y el Gobierno central no se ponen de acuerdo sobre las desaladoras

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Planta desaladora.
Estación desaladora.

El Ministerio de Transición Ecológica ha aprobado 200 millones de euros para financiar la construcción de dos desaladoras en la costa de Almería y Málaga, pero la Junta de Andalucía aún no ha presentado un proyecto concreto.

El caso contrasta con el de la Generalitat de Cataluña, que ya ha presentado el proyecto para ampliar la desalinizadora de Blanes. Esta planta llegará a ampliar su producción hasta los 20 hectómetros cúbicos anuales, suficientes para abastecer a una población de 300.000 habitantes.

En Andalucía, los principales problemas de abastecimiento se esperan en la Axarquía, en la Costa del Sol y en el Campo de Gibraltar.

La Junta de Andalucía aprobará el próximo lunes su cuarto decreto de sequía, que contempla la construcción de desaladoras portátiles en la Axarquía y la Costa del Sol. También contempla la opción de llevar agua en buques a los municipios más afectados.

La opinión de los gobiernos centrales y de la propia Junta sobre las desaladoras ha ido cambiando en las dos últimas décadas. Estas plantas aprovechan el agua de mar para abastecer tanto a la población como a los regantes, pero consumen mucha energía, producen salmuera y elevan el precio del líquido.

Málaga es una de las provincias donde más está afectando la sequía. En sus embalses hay ahora menos de 100 hectómetros cúbicos. La Junta tiene prevista una ampliación de la desaladora de Marbella, que podría estar finalizada antes de verano.

En la Axarquía, el proyecto para la construcción de una desaladora está siendo desarrollado en las mesas de trabajo que creó la Junta de Andalucía y el Gobierno. Almería, por su parte, cuenta con varias desaladoras que le permiten solventar de mejor forma la escasez natural.

¿Qué diferencia hay entre agua de embalse y agua de desaladora?

La principal diferencia entre el agua de embalse y el agua de desaladora es su origen. El agua de embalse procede de la lluvia o del deshielo, que se almacena en embalses naturales o artificiales. El agua de desaladora, por su parte, procede del mar, que se desmineraliza mediante procesos físicos o químicos.

Otras diferencias entre ambas aguas son:

-La salinidad: El agua de embalse tiene una salinidad muy baja, mientras que el agua de desaladora tiene una salinidad mucho más alta.

-El contenido en minerales: El agua de embalse tiene un contenido en minerales similar al agua del grifo, mientras que el agua de desaladora suele tener un contenido en minerales más bajo.

-El precio: El agua de embalse suele ser más barata que el agua de desaladora.

En general, el agua de embalse es una fuente de agua más sostenible que el agua de desaladora. Sin embargo, la construcción de embalses puede tener un impacto negativo en el medio ambiente, como la pérdida de hábitats y la alteración de los ciclos hidrológicos.

El agua de desaladora es una alternativa más sostenible que el agua de embalse en zonas donde la disponibilidad de agua dulce es limitada. Sin embargo, la desalación es un proceso que requiere mucha energía, lo que puede suponer un impacto medioambiental.

En conclusión, la elección entre agua de embalse y agua de desaladora depende de una serie de factores, como la disponibilidad de agua dulce, el impacto medioambiental y el coste.