La Guardia Civil intercepta a un conductor ebrio tras recorrer más de 10 kilómetros en sentido contrario por la A-4
Circuló ebrio más de 10 kilómetros en sentido contrario por una autovía hasta que fue interceptado
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Un conductor está siendo investigado por la Guardia Civil después de circular más de diez kilómetros en sentido contrario por la autovía A-4, en la provincia de Sevilla, durante la noche y bajo los efectos del alcohol.
Los hechos obligaron a activar un dispositivo de emergencia para localizar y detener al vehículo, cuya conducción supuso un grave riesgo para el resto de usuarios de la vía. Según ha informado la Guardia Civil, el hombre fue puesto a disposición judicial tras dar positivo en las pruebas de alcoholemia.
Una maniobra de alto riesgo en plena autovía A-4
La actuación tuvo lugar en la A-4, donde agentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Sevilla detectaron a un turismo que avanzaba por la calzada destinada al sentido Cádiz mientras circulaba en dirección contraria.
El recorrido indebido se prolongó durante más de diez kilómetros desde el punto kilométrico 534, en un tramo que además presentaba escasa iluminación y se encontraba en horario nocturno.
La alerta movilizó a la Central de Servicios de la Guardia Civil de Sevilla, que coordinó un dispositivo para localizar el vehículo y evitar una posible colisión frontal.
En el transcurso de la intervención, los agentes intentaron detener al conductor mediante las señales reglamentarias, aunque este hizo caso omiso a las indicaciones iniciales y continuó circulando hasta que finalmente pudo ser interceptado.
La circulación en sentido contrario es una de las conductas que mayores riesgos genera en las vías de alta capacidad. En este tipo de carreteras, donde los vehículos circulan a velocidades elevadas, un choque frontal suele tener consecuencias especialmente graves. La rápida actuación policial permitió evitar que la situación terminara en accidente.
Las pruebas de alcoholemia confirmaron la embriaguez
Una vez detenido el turismo, los agentes sometieron al conductor a las pruebas de detección de alcohol. Los resultados obtenidos fueron de 0,88 y 0,92 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, cifras que superan ampliamente los límites establecidos por la legislación española y que sitúan el caso en el ámbito penal.
Tras la realización de las pruebas, la Guardia Civil instruyó las correspondientes diligencias y trasladó al investigado a disposición judicial.
La investigación se centra tanto en la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas como en la maniobra realizada en la autovía, considerada especialmente peligrosa por las circunstancias en las que se produjo.
Los hechos se produjeron en un contexto en el que las autoridades de tráfico mantienen campañas permanentes de vigilancia para detectar conductas relacionadas con el consumo de alcohol y otras infracciones que comprometen la seguridad vial.
Posibles consecuencias penales para el investigado
Según la información facilitada por la Guardia Civil, la conducta atribuida al conductor podría encajar en un presunto delito de conducción temeraria recogido en el artículo 380 del Código Penal.
Este precepto contempla penas de prisión de seis meses a dos años para quienes conduzcan con manifiesto desprecio por la vida o la integridad de los demás usuarios de la vía.
A ello se suma la posible responsabilidad derivada de conducir bajo la influencia del alcohol, una conducta regulada en el artículo 379 del Código Penal.
En estos supuestos pueden imponerse penas de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad y la retirada del permiso de conducir durante el periodo que determine la autoridad judicial.
El procedimiento continúa ahora en sede judicial, donde se determinarán las responsabilidades correspondientes por unos hechos que, según la investigación, pusieron en peligro la seguridad del tráfico en uno de los principales ejes viarios de acceso y salida de Sevilla.