La Feria de Sevilla 2026 llega con otro golpe al bolsillo: prevén una caída de ventas de hasta el 25%
Avisan de una Feria de Sevilla más cara que nunca: comida y bebida subirán hasta un 10%
La próxima Feria de Abril de Sevilla, inminente ya, arrancará el lunes 20 de abril con la tradicional noche del alumbrado, pero lo hará en un contexto de creciente preocupación dentro del sector hostelero.
Empresarios, titulares de casetas y compañías de catering afrontan la cita con incertidumbre ante un escenario de costes disparados, problemas logísticos y una previsión generalizada de descenso en la facturación respecto a años anteriores.
El aumento de precios amenaza el consumo en las casetas en la Feria de Sevilla
La patronal hostelera vinculada a la Feria de Sevilla anticipa una nueva edición complicada para la actividad económica dentro del recinto ferial.
La principal preocupación del sector es el encarecimiento generalizado de los productos de hostelería, que se trasladará directamente al consumidor durante la semana grande hispalense.
Las previsiones apuntan a que tanto las bebidas como la comida registrarán subidas de entre el 8% y el 10% respecto al pasado año, un incremento que responde al aumento de costes en materias primas, suministros y logística.
Esta situación, según advierten los responsables del sector, podría afectar de forma notable al gasto de los asistentes y reducir el volumen de consumo dentro de las casetas.
Desde la Asociación Andaluza de Empresarios de Hostelería de Feria consideran que el alza de precios tendrá una repercusión directa en la facturación de este año.
El sector teme que muchos asistentes limiten sus consumiciones o reduzcan el tiempo de estancia en el real ante unos precios cada vez más elevados.
La subida llega, además, en un momento especialmente delicado, con una inflación acumulada que continúa afectando al bolsillo de miles de familias y que podría provocar que buena parte de los visitantes ajuste su presupuesto durante la celebración.
El formato corto de la Feria vuelve a perjudicar al sector
A la preocupación por la subida de precios se suma otro factor que, según los empresarios, ya tuvo consecuencias negativas el pasado año: el mantenimiento del formato corto de la Feria.
La celebración conserva el modelo reducido recuperado en la edición anterior, concentrando la actividad oficial entre el lunes del alumbrado y el domingo de fuegos artificiales.
Este calendario elimina dos jornadas históricamente relevantes para la facturación hostelera, especialmente el domingo y el lunes previos, que durante años fueron días de alta rentabilidad para caseteros y empresas de restauración. La desaparición de esas jornadas sigue siendo objeto de críticas dentro del sector.
Los empresarios recuerdan que la pasada edición ya cerró con una caída aproximada del 20% en los ingresos como consecuencia directa de esa reducción de días.
Para este año, con el añadido de la subida de precios, algunas previsiones elevan la posible pérdida de ventas hasta el 25% respecto a ejercicios anteriores.
La combinación entre menos días de actividad y un mayor coste de consumo dibuja un escenario que preocupa seriamente a quienes dependen económicamente de la Feria para una parte importante de su facturación anual.
Problemas de personal, residuos y vivienda complican aún más la organización
Más allá de la cuestión económica, la organización hostelera también denuncia dificultades operativas que afectan al correcto funcionamiento de las casetas.
Uno de los principales problemas señalados es la acumulación de residuos durante las tardes y noches de Feria, debido a la imposibilidad de retirar basura en determinados tramos horarios.
Los empresarios critican que esta situación genera incomodidad tanto para trabajadores como para asistentes, ya que los desperdicios se acumulan dentro de las casetas en plena actividad sin posibilidad de retirada inmediata. Consideran que se trata de una reclamación histórica aún sin resolver.
A ello se suma la creciente dificultad para encontrar empresas de catering disponibles para prestar servicio durante toda la semana.
La falta de profesionales especializados sigue siendo una de las grandes consecuencias derivadas de la pandemia, periodo en el que numerosos trabajadores abandonaron el sector de forma definitiva para dedicarse a otras actividades.
La escasez de personal ha reducido notablemente la oferta de empresas disponibles y, según fuentes del sector, todavía existen casetas que a pocos días del inicio de la Feria continúan sin cerrar un proveedor de restauración.
Otro obstáculo añadido es el alojamiento de los trabajadores desplazados. Tradicionalmente, muchos empleados de catering se hospedaban en viviendas próximas al recinto ferial, pero el auge de los pisos turísticos y el encarecimiento del alquiler han reducido drásticamente la disponibilidad de inmuebles asequibles para esos profesionales.
Entre tanto, el Ayuntamiento de Sevilla continúa con los preparativos finales del recinto, cuyos trabajos se encuentran prácticamente concluidos, al tiempo que mantiene su previsión de ampliar el real de cara a 2027 con nuevas casetas y mejoras en accesos, movilidad y gestión de residuos.