Maquinaria de obras trabajando en Sevilla.
Sevilla tiene varios frentes abiertos en materia de obras.

El suplicio de llegar al centro de Sevilla: más caminatas, desvíos y calor extremo

Llegar al centro de Sevilla, una carrera bajo el sol entre obras y desvíos

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Las obras abiertas en varios accesos del casco histórico de Sevilla han convertido los desplazamientos diarios en transporte público en un recorrido más largo y complicado para miles de usuarios.

Los cambios provisionales en las paradas de autobús y la interrupción parcial del tranvía obligan a caminar varios minutos adicionales en plena ola de calor, una situación que está generando malestar entre vecinos y viajeros habituales.

Las principales afecciones se concentran en tres puntos estratégicos de entrada al centro: Ponce de León, Plaza del Duque y Plaza Nueva. En todos ellos coinciden trabajos de distinta naturaleza, pero con un mismo efecto inmediato: alejar el transporte público de los destinos más demandados y trasladar el esfuerzo a los peatones.

Tres obras distintas, un mismo problema

En el entorno de Escuelas Pías y Puerta Osario se desarrollan los trabajos vinculados a la segunda fase del Tranvibús. La actuación ha obligado a retirar del centro varias líneas de Tussam que anteriormente llegaban hasta Ponce de León. Las líneas 27 y 24 han sido desviadas a Recaredo; las 10, 11, 12 y 16 tienen ahora parada en María Auxiliadora; mientras que la línea 20 finaliza en Arroyo.

El objetivo municipal es extender la nueva plataforma reservada para conectar Santa Justa con Plaza del Duque, con la previsión de que el servicio entre en funcionamiento a finales de septiembre. Mientras tanto, los viajeros deben asumir recorridos a pie más largos para completar sus trayectos.

La segunda gran actuación afecta a la calle Trajano. Las obras de renovación de las canalizaciones de agua y la posterior reurbanización han desplazado las cabeceras de las líneas 13 y 14 desde Plaza del Duque hasta la Alameda de Hércules. Según el calendario previsto, esta intervención se prolongará hasta fechas próximas a la Semana Santa de 2027.

Usuarios resignados ante más tiempo y menos comodidad

Las quejas recogidas entre los pasajeros apuntan a un denominador común: más distancia, más tiempo y peores condiciones de espera.

En la Alameda, usuarios habituales de las líneas 13 y 14 consideran incómodo el nuevo emplazamiento de las paradas. Algunos vecinos lamentan que los trayectos se hayan alargado y señalan que la coincidencia con otras obras de movilidad ha incrementado los retrasos.

En Recaredo, los viajeros aguardan la llegada de los autobuses con escasa protección frente a las altas temperaturas. Estudiantes y trabajadores explican que el nuevo itinerario supone añadir varios minutos a desplazamientos ya de por sí prolongados.

Otros reclaman una información más clara sobre la duración exacta de las obras y sus consecuencias en la movilidad cotidiana.

También han surgido críticas por cuestiones de accesibilidad. Algunos pasajeros denuncian dificultades para subir a determinados vehículos en paradas provisionales que no cuentan con las mismas condiciones que las habituales.

El tranvía sigue sin fecha para recuperar Plaza Nueva

A esta situación se suma la alteración del servicio del Metrocentro. Desde hace meses, el tranvía mantiene su última parada en Archivo de Indias y no alcanza Plaza Nueva debido a las obras de reforma del pavimento y del entorno urbano.

La ausencia de una fecha concreta para recuperar la normalidad alimenta el descontento de numerosos usuarios, especialmente entre personas mayores para quienes esos cientos de metros adicionales representan una dificultad añadida.

La paradoja, según reflejan los testimonios recogidos, es que mientras el transporte público pierde capacidad de aproximación al centro, determinados aparcamientos continúan operativos y permiten el acceso en vehículo privado a zonas próximas al casco histórico.

El resultado es una ciudad en obras donde la mejora futura de infraestructuras convive con una realidad inmediata: caminar más bajo temperaturas extremas para completar trayectos que hasta hace poco terminaban a las puertas del centro.

Las administraciones defienden que las actuaciones persiguen modernizar la movilidad y renovar espacios urbanos, pero el coste diario lo están asumiendo, por ahora, quienes dependen del autobús y del tranvía para moverse por Sevilla.