El Orgullo se inaugura en Sevilla con un llamamiento a defender los derechos del colectivo LGTBIQ+
El Orgullo de Sevilla lanza un contundente mensaje: “Los derechos humanos no son una opinión”
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La Alameda de Hércules volvió a convertirse en el corazón del Orgullo de Sevilla con el acto que dio inicio oficial a la edición de 2026. Ante miles de asistentes, el pregón reunió a Jedet, María Peláe, Falete, Laura Gallego y Manolo Rosado, que compartieron un mensaje común: la necesidad de proteger los derechos del colectivo LGTBIQ+ frente a los discursos de odio y cualquier intento de retroceso.
La celebración combinó el ambiente festivo característico de esta cita con intervenciones centradas en la memoria, la igualdad y la diversidad como pilares de una sociedad democrática.
Orgullo en Sevilla: cinco voces con un mismo objetivo
El pregón apostó por un formato coral en el que cada participante ofreció una visión diferente sobre el significado del Orgullo.
La llegada de los pregoneros a la Alameda fue recibida entre aplausos y banderas arcoíris, en un espacio que volvió a consolidarse como uno de los principales escenarios de la celebración en la capital andaluza.
El primero en intervenir fue Manolo Rosado, presidente de la Red de Municipios Orgullosos, quien recordó que el Orgullo trasciende la celebración para convertirse también en una herramienta de reivindicación social.
Durante su discurso defendió la importancia de crear espacios seguros para la infancia y la adolescencia LGTBIQ+, al tiempo que apeló a la empatía y al compromiso colectivo para evitar nuevas situaciones de discriminación.
La actriz y cantante Jedet insistió en que el origen del Orgullo está ligado a la lucha por los derechos civiles y subrayó que esa reivindicación continúa siendo necesaria.
Uno de los momentos más destacados de la noche llegó cuando afirmó que “los derechos humanos no son una opinión”, una frase que resumió el tono general de un pregón marcado por la defensa de la igualdad y de la dignidad de todas las personas.
Memoria, diversidad y libertad como ejes del acto del Orgullo en Sevilla
Las intervenciones mantuvieron un hilo conductor basado en la importancia de conservar la memoria de quienes impulsaron los avances sociales alcanzados durante las últimas décadas.
Falete centró buena parte de su intervención en denunciar que todavía existen personas que sienten miedo a expresar libremente su identidad o su orientación sexual.
El artista defendió una Sevilla abierta y diversa y recurrió al humor para responder a quienes cuestionan la presencia de símbolos del colectivo en los espacios públicos, provocando una de las mayores ovaciones de la noche.
Por su parte, María Peláe puso el foco en la memoria histórica del movimiento LGTBIQ+, recordando a quienes sufrieron persecución o discriminación cuando la visibilidad era mucho más difícil.
La cantante advirtió de que los derechos conquistados no deben darse por garantizados y apeló a mantener viva la movilización frente a cualquier forma de intolerancia.
El cierre correspondió a Laura Gallego, que vinculó la historia de la copla con las experiencias de muchas personas pertenecientes al colectivo. La artista defendió que la lucha por la igualdad continúa siendo necesaria mientras siga existiendo cualquier forma de discriminación.
Sevilla inaugura una nueva edición del Orgullo con un llamamiento a la unidad
Más allá del carácter festivo del evento, el pregón dejó claro que el Orgullo mantiene una importante dimensión reivindicativa. Los participantes coincidieron en señalar que la igualdad legal alcanzada durante los últimos años debe ir acompañada de un compromiso permanente para garantizar que esos derechos se mantengan efectivos en la vida cotidiana.
El acto sirvió además para abrir oficialmente la programación del Orgullo de Sevilla, una cita que volverá a reunir durante los próximos días actividades culturales, conciertos y acciones de sensibilización en distintos puntos de la ciudad.
Las intervenciones compartieron una idea de fondo: la defensa de los derechos fundamentales no puede depender del contexto político o social.
Frente a los discursos de odio, los pregoneros apelaron a la convivencia, la diversidad y la memoria como herramientas para seguir avanzando en igualdad.
Con una Alameda de Hércules completamente llena desde antes del inicio del acto, Sevilla volvió a demostrar el peso que el Orgullo tiene dentro del calendario social y cultural de la ciudad.
El pregón inauguró así una nueva edición de una celebración que combina visibilidad, reivindicación y participación ciudadana, manteniendo como eje principal la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+ y el recuerdo de quienes hicieron posible los avances alcanzados hasta hoy.