El megalodón, el tiburón gigante de la Prehistoria, cazaba en Sevilla

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Interesante descubrimiento el que se ha realizado en la provincia de Sevilla donde distintas investigaciones efectuadas en la Cuenca o Depresión del Guadalquivir hallaron la presencia de varios dientes fosilizados de megalodón, el temido tiburón gigante, encontrándose las piezas en las localidades de Bollullos de la Mitación así como en Burguillos, Osuna, Marchena o El Saucejo, Marchena y Osuna.

Hallazgo de dientes

Se considera que los dientes son «evidencias valiosas» para determinar la distribución geográfica del prehistórico depredador que habría tenido su ámbito de caza en nuestra región en tiempos pasados. Su presa principal era la ballena cuando, hace millones de años, Sevilla estaba cubierta por las aguas.

En el vasto océano que cubre gran parte de nuestro planeta han existido criaturas feroces, el megalodón era una de ellas, un gigante de los mares. Aunque desapareció hace millones de años el Carcharocles megalodon, fue un tiburón prehistórico que vivió aproximadamente entre 23 y 2,6 millones de años atrás, durante el período Cenozoico.

Con una longitud estimada de hasta 18 metros, este formidable depredador era considerado uno de los mayores carnívoros que han existido en la Tierra. Su mandíbula, que podía alcanzar hasta tres metros de ancho, estaba equipada con enormes dientes serrados que podían llegar a medir más de 17 centímetros de longitud.

Registro fósil

La existencia del Megalodón se basa en el registro fósil que ha sido descubierto en diferentes partes del mundo. Los restos fosilizados de sus dientes, vértebras y espinas dorsales han sido encontrados en diversas regiones costeras, lo que ha permitido a los científicos reconstruir su anatomía y comprender mejor su papel en los ecosistemas marinos del pasado. Además, el tamaño de estos fósiles ha llevado a especulaciones sobre la gran envergadura de este gigante, así como sobre su forma de vida y dieta.

Sin embargo, a pesar de los numerosos descubrimientos fósiles, el Megalodón sigue siendo un enigma en muchos aspectos. Su apariencia física y comportamiento se basan en conjeturas y extrapolaciones derivadas de sus parientes modernos, como el gran tiburón blanco. La falta de restos completos ha llevado a que existan diversas teorías sobre su tamaño exacto y su forma de caza. Algunos científicos creen que el Megalodón era un nadador rápido y ágil, capaz de emboscar a sus presas desde las profundidades del océano, mientras que otros sostienen que era un animal más lento y que se alimentaba principalmente de animales muertos.

A pesar de su desaparición hace millones de años, el Megalodón ha dejado un impacto duradero en la cultura popular. Películas como «Tiburón» de Steven Spielberg o  «Megalodón» (1 y 2) han contribuido a perpetuar la imagen del Megalodón como un depredador voraz y terrorífico. Sin embargo, es importante recordar que estas representaciones cinematográficas están lejos de ser precisas y que el Megalodón no representa ninguna amenaza para los seres humanos en la actualidad.

El megalodón, el tiburón gigante de la Prehistoria, cazaba en Sevilla

Base de estudios científicos

El estudio del Megalodón sirve como una ventana al pasado, ayudándonos a comprender la evolución de los tiburones y su papel en la historia de la vida en la Tierra. Su desaparición hace millones de años ha dejado espacio para que otras especies ocupen su nicho ecológico, y estudiar estas interacciones puede proporcionar información valiosa sobre la evolución de los ecosistemas marinos a lo largo del tiempo.

Sin embargo, es importante destacar que persisten algunas teorías y avistamientos no confirmados sobre la existencia de Megalodones en los océanos actuales. Estas afirmaciones carecen de evidencia científica y generalmente se basan en informes anecdóticos y especulaciones infundadas. Los científicos han señalado que no hay pruebas sólidas de que el Megalodón haya sobrevivido hasta nuestros días y que es más probable que se haya extinguido hace millones de años.

Ahora sabemos que también tuvo presencia en la provincia de Sevilla cuando esta solo era parte de un inmenso océano.