El lago de Sevilla Este se tiñe de rojo y los vecinos ya temen problemas de toxicidad
El agua rojiza del lago de Sevilla Este dispara la alarma vecinal mientras el Ayuntamiento niega riesgos
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El aspecto del lago del parque Infanta Elena, en Sevilla Este, ha cambiado por completo en las últimas semanas. El agua presenta un color rojizo y ocre visible desde varios puntos del recinto y la situación ha provocado inquietud entre vecinos, dueños de mascotas y usuarios habituales de una de las zonas verdes más transitadas del distrito.
La asociación vecinal AVSE34 y el grupo municipal de Podemos han reclamado explicaciones públicas al Ayuntamiento de Sevilla, mientras investigadores de la Universidad de Sevilla han comenzado a analizar muestras recogidas en la laguna.
La preocupación se ha extendido especialmente entre las familias que frecuentan el parque y entre quienes pasean animales por la zona. Algunos vecinos aseguran que el lago lleva meses deteriorándose y que el cambio de color se ha intensificado con el paso de las semanas.
La imagen del agua rojiza ha terminado por vaciar parte del entorno, según denuncian colectivos vecinales del barrio.
Los análisis apuntan a posibles óxidos de hierro disueltos en Sevilla Este
La polémica aumentó después de que el profesor de Ecología de la Universidad de Sevilla Jesús Castillo analizara varias muestras del agua. Según explicó Podemos tras reunirse con el investigador, en el lago se detectaron algas habituales en aguas con exceso de nutrientes, además de protozoos. Sin embargo, el elemento que más preocupación ha generado es el origen del color rojizo.
El investigador sostiene que la tonalidad no parece proceder únicamente de partículas en suspensión. Tras filtrar las muestras, el color permaneció en el agua, un indicio de que la sustancia estaría disuelta. Entre las hipótesis planteadas aparece una posible concentración de óxidos de hierro, aunque por el momento no existe un informe definitivo que determine el origen exacto.
La asociación AVSE34 considera insuficiente la respuesta municipal y reclama un análisis público y detallado sobre el estado de la laguna. Los vecinos piden conocer si existe algún riesgo para la salud, para las mascotas o para las aves que utilizan este espacio como zona de descanso y anidación.
La portavoz de Podemos en el Ayuntamiento, Susana Hornillo, acusó al gobierno local de actuar tarde y reclamó una intervención “inmediata y transparente”. La formación registrará preguntas en la Comisión de Control y Fiscalización para conocer qué controles se han realizado durante el último año y cuál es el origen del agua que alimenta el lago.
El Ayuntamiento de Sevilla descarta cualquier peligro para la salud
Horas después de difundirse la denuncia vecinal, el Ayuntamiento de Sevilla respondió asegurando que no existe riesgo sanitario en el lago del parque Infanta Elena. Fuentes municipales explicaron que el agua forma parte de los controles periódicos que se realizan en las láminas de agua de la ciudad y sostienen que las analíticas disponibles no apuntan a una situación de toxicidad.
El Consistorio atribuye el color rojizo a la acumulación de algas y al bajo nivel de oxígeno en el agua. Según esta versión, el exceso de materia orgánica habría alterado la calidad visual del lago sin generar peligro para las personas ni para los animales.
El gobierno municipal anunció además la puesta en marcha de tratamientos probióticos para reducir la materia orgánica acumulada y mejorar el estado del agua. También prevé instalar nuevos aireadores para incrementar la oxigenación de la laguna y evitar nuevos episodios de turbidez.
Aun así, la explicación municipal no ha calmado del todo la inquietud en Sevilla Este. Parte de los vecinos considera que las medidas llegan tarde y que el deterioro del lago lleva demasiado tiempo siendo visible sin actuaciones contundentes.
Un parque cada vez menos utilizado por los vecinos
El lago del parque Infanta Elena era hasta hace poco uno de los puntos más concurridos de Sevilla Este. Familias, corredores y propietarios de perros utilizaban diariamente el entorno, especialmente durante las tardes y fines de semana.
Ahora, según denuncian colectivos y asociaciones de vecinos, muchas personas han dejado de acercarse por miedo a posibles efectos sobre la salud o sobre los animales domésticos.
La controversia también ha reabierto el debate sobre el mantenimiento de las zonas verdes en barrios alejados del centro histórico. Vecinos y asociaciones reclaman más vigilancia ambiental y controles periódicos visibles para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Mientras continúan las reclamaciones políticas y vecinales, el Ayuntamiento mantiene que el lago no supone ningún peligro y que los trabajos para recuperar el equilibrio del agua comenzarán en los próximos días.