Jorge Bonsor.

El legado de Jorge Bonsor dará el salto digital: miles de documentos sobre la arqueología andaluza serán accesibles en internet

Entre sus documentos aparecen diarios y notas de excavación, estudios, dibujos, planos y fotografías utilizados para registrar los trabajos arqueológicos.

·

Una parte esencial de la historia de la arqueología en Andalucía se prepara para abandonar los límites físicos de la sala de consulta.

El Archivo General de Andalucía proyecta digitalizar íntegramente el fondo personal de Jorge Bonsor, investigador estrechamente vinculado a Carmona, Baelo Claudia y los primeros estudios sobre Tarteso.

La iniciativa se enmarca en las actividades previstas para 2030, cuando se cumplirán cien años de la muerte del arqueólogo, y permitirá ampliar el acceso público a una documentación que actualmente se conserva en Sevilla.

Un archivo que permite seguir décadas de excavaciones

La documentación reunida permite reconstruir buena parte de la actividad profesional y personal de Bonsor. La descripción oficial del fondo conservada por la Junta de Andalucía lo identifica como un archivo personal y privado, con documentación formada principalmente entre 1870 y 1930.

El inventario institucional recoge 18 cajas, además de centenares de fotografías, placas fotográficas, libros y folletos.

La información difundida sobre el nuevo proyecto eleva el conjunto fotográfico a unas 1.700 imágenes y señala también la existencia de alrededor de 500 mapas, planos y dibujos, 220 postales y otros materiales relacionados con las campañas arqueológicas desarrolladas por Bonsor en Sevilla, Cádiz y Huelva.

Parte de ese patrimonio ya está descrito y puede consultarse presencialmente, mientras que el Archivo General de Andalucía dispone además de un catálogo específico dedicado al Fondo Jorge Bonsor.

El valor del conjunto va más allá de la cantidad. Entre sus documentos aparecen diarios y notas de excavación, estudios, dibujos, planos y fotografías utilizados para registrar los trabajos arqueológicos.

Esos materiales permiten observar cómo se investigaban los yacimientos entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX y seguir la evolución de unos métodos que empezaban a alejarse del coleccionismo de antigüedades.

De Carmona a Baelo Claudia y las investigaciones sobre Tarteso

La trayectoria de Bonsor quedó especialmente ligada a Carmona. Nacido en Lille en 1855 y formado inicialmente como artista, se instaló en la localidad sevillana y terminó dedicando buena parte de su vida a la arqueología.

Junto a Juan Fernández López adquirió en 1881 terrenos donde habían aparecido importantes restos funerarios. Las excavaciones sistemáticas de la necrópolis comenzaron posteriormente y el recinto abrió al público en 1885, después de haberse excavado más de 200 enterramientos.

Su actividad se extendió después por otros puntos de Andalucía occidental. Entre ellos figura Baelo Claudia, donde participó en investigaciones durante las primeras décadas del siglo XX, además de distintos enclaves relacionados con las culturas prerromanas y Tarteso.

La relevancia de aquella etapa todavía es visible en Carmona. La Necrópolis y el Anfiteatro Romanos están protegidos como Bien de Interés Cultural, y la documentación oficial recuerda que la cesión al Estado del museo y los terrenos de la necrópolis fue formalizada por Juan Fernández López y Bonsor en junio de 1930.

El centenario de 2030 impulsa la apertura del fondo

El proyecto de digitalización forma parte de la programación científica y divulgativa que la administración cultural andaluza prepara alrededor del centenario de Bonsor.

El objetivo anunciado es que el conjunto documental pueda consultarse públicamente en formato digital, lo que facilitará el trabajo con materiales que hasta ahora requieren, en buena medida, acudir al archivo.

El fondo continúa teniendo utilidad para investigaciones actuales. El propio Archivo General de Andalucía ha recurrido a sus dibujos y diarios para mostrar trabajos realizados por Bonsor en yacimientos como la Cruz del Negro, en Carmona, uno de los enclaves funerarios de la Edad del Hierro estudiados por el arqueólogo.

La digitalización permitirá reunir en un entorno accesible fotografías, anotaciones, mapas y testimonios generados durante décadas de trabajo. Un archivo concebido sobre el terreno hace más de un siglo podrá así convertirse también en una fuente documental disponible a distancia para investigadores y ciudadanos.

Ver más de Historia