La leyenda de la hermandad de Los Gitanos de Sevilla

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Imagen del Cristo de Los Gitanos de Sevilla.
Cristo de los Gitanos, primer tercio del siglo XX.

La Hermandad de Los Gitanos, fundada en 1753 en el convento del Espíritu Santo en Triana, es una de las más populares y queridas de Sevilla. Su historia, marcada por la fe, la resiliencia y el fervor popular, la ha convertido en un símbolo de la Semana Santa sevillana.

Tras la desamortización de 1837, la hermandad peregrinó por diferentes sedes: San Nicolás, San Román y finalmente, en 1999, encontró su hogar definitivo en el Santuario de Los Gitanos, antiguo colegio de El Valle.

La Guerra Civil española supuso un duro golpe para la hermandad. En 1936, su iglesia fue incendiada y todas sus posesiones, incluyendo sus imágenes titulares, se perdieron. Sin embargo, lejos de caer en la desesperanza, la hermandad renació de las cenizas con un espíritu renovado.

Entre 1937 y 1939, el escultor José Fernández Andes obró el milagro de crear nuevas imágenes titulares: Nuestra Señora de las Angustias y el Señor de la Salud. La devoción popular hacia estas nuevas imágenes no tardó en crecer, consolidando la hermandad como un pilar fundamental de la Semana Santa.

Los gitanos de la Cava se volcaron con su hermandad, aportando su fervor y su pasión. Gracias a su apoyo, la hermandad resurgió con fuerza, llenando las calles de Sevilla de fe y tradición.

La Hermandad de Los Gitanos es un ejemplo de cómo la fe puede superar cualquier adversidad. Su historia es un canto a la esperanza y a la resiliencia, un legado que se transmite de generación en generación, manteniendo viva la llama de la Semana Santa en Sevilla.

Entre la historia y la leyenda

En la convulsa España de 1933, el clima anticlerical y la guerra civil que se avecinaba llevaron al escultor José Fernández Andes a pensar en abandonar su trabajo. La fe flaqueaba y el futuro era incierto.

Sin embargo, una comisión de ilustres sevillanos, entre ellos José María Coullaut Valera, los hermanos Álvarez Quintero, Joaquín Turina, Rodríguez León y Manuel Machado, le rogó que no lo hiciera. Le imploraron que retomara su obra y esculpiera las nuevas imágenes del Señor de la Salud y Nuestra Señora de las Angustias para la Hermandad de Los Gitanos.

Fernández Andes respondió al llamado y su trabajo fue sublime. Las nuevas imágenes no solo reemplazaron a las perdidas en el incendio, sino que se convirtieron en obras de arte devocional de gran belleza y fervor popular.

La duda sobre el destino del Cristo original de la hermandad pervive hasta el día de hoy. Algunos creen que se convirtió en cenizas durante el incendio, mientras que otros se aferran a la leyenda que asegura que fue salvado por un grupo de sevillanos y entregado en secreto a un noble de la ciudad.

En Sevilla, la historia y la leyenda se mezclan con la fe, creando un universo único y fascinante. La Hermandad de Los Gitanos es un ejemplo de ello, con su pasado turbulento, sus imágenes milagrosas y su presente de fervor popular.