El caso del niño fantasma que ‘no podía jugar con nadie’

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Un caso especial y extraño ha venido a suceder en Sevilla, en el entorno de La Magdalena. Allí, en un piso de alquiler, comenzó una nueva vida Manuel R., abogado sevillano. Era un piso en una zona tranquila, en una calle apenas transitada cerca de Plaza Nueva y que, de alguna forma, colmaba sus aspiraciones de independencia.

Manifestaciones paranormales

Al poco de estar viviendo allí comenzaron los problemas:»Siempre me llevaba trabajo a casa porque tampoco me gusta estar en el despacho hasta altas horas, prefiero hacerlo en casa. La cosa es que yo sentía arriba, en el piso de arriba, pisadas, como si un niño se llevara la noche corriendo de un lado a otro y, la verdad, resultaba molesto. Un día me encontré con el vecino de arriba y le dije, para comentarle mi problema: «Todas las noches escucho a tu niño corretear de un lado a otro«, el vecino me miró y me dijo: «Ni tengo niño, ni perro ni gato» y me dejó muy cortado. Además me dijo: «La mayoría de las noches trabajo por lo que es imposible que lo escuches en mi piso». Fue tan cortante que me dejó claro que arriba no era» decía Manuel.

Pero poco a poco los fenómenos fueron creciendo: «Una noche revisaba dos expedientes y vi pasar, por el rabillo del ojo, a un niño por mi pasillo, creí que era el cansancio y seguí un poco más, entonces volvió a pasar corriendo, no había duda. Me levanté de un salto y fui a ver pero ya era tarde, allí no estaba ni rastro del niño. Mira, ya tenía yo el cuerpo cortado en ese momento pero no quise echar más cuenta» confesaba.

Un «niño fantasma»

Una noche Manuel me llamó, estaba alterado, me decía: «¿Puedes venir ahora a mi casa?», eran las 2:35 de la madrugada y, a desgana, le dije: «Es tarde, ¿qué te pasa?» y me respondió: «Estaba dormido, para variar he acabado más temprano, y he sentido como al lado mía respiraba alguien, he abierto los ojos y me he encontrado a un niño mirándome«. Comprendí que la situación se había descontrolado.

Fue casa junto a un amigo médium, él pondría la parte subjetiva y yo la objetiva con mis aparatos. Curiosamente mi amigo comenzó a hablar con la nada y le pregunté por ello, me contestó: «Hablo con el niño que vive aquí (él desconocía la historia del sitio y lo que le pasa a mi amigo) y me dice que está enfadado porque no quiere jugar nadie con él».

Impresionante psicofonía

Comenzamos a hacer una sesión de psicofonías y en ella surgió una voz de un niño que a mi pregunta: «¿Por qué no quiere jugar nadie contigo?» respondió esa voz invisible: «Tiene miedo». Fue tan impactante, sin necesidad de «Spìrit Box» o «Spirit Radio» que mi amigo decidió mudarse lo antes posible.

No se sabe que sucedió en ese piso o porque allí mira el alma de ese niño pero lo cierto es que este tipo de fenómenos es innegable y nos hace ver, de nuevo, que lo inexplicable se puede manifestar en cualquier lugar y ante cualquier persona.