Médica andando por el pasillo de un consultorio.
Siguen las agresiones a médicos en la provincia de Sevilla.

Una médica de baja y tres sanitarias encerradas en una consulta: dos incidentes sacuden la sanidad de Sevilla

Dos episodios de amenazas en centros de salud de Utrera y Pilas acaban con denuncias ante la Guardia Civil

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Dos episodios ocurridos en apenas una semana han vuelto a situar la seguridad de los profesionales sanitarios en el foco en la provincia de Sevilla. El Sindicato Médico de Sevilla ha comunicado incidentes en los centros de salud de Utrera y Pilas, donde varios trabajadores sufrieron amenazas, insultos y coacciones.

En ambos casos intervino la Guardia Civil y los hechos terminaron denunciados. Los sucesos se producen mientras el Servicio Andaluz de Salud (SAS) mantiene vigente su plan específico para prevenir y responder ante la violencia contra sus trabajadores.

Una médica de Utrera, de baja después de sufrir amenazas

El primero de los episodios se produjo el 5 de agosto en el Centro de Salud Príncipe de Asturias de Utrera. Según la información facilitada por el sindicato, una médica de familia regresó a su consulta después de atender una urgencia y se encontró con una paciente que reclamaba atención inmediata.

El sindicato sostiene que la mujer solicitaba la prescripción de psicofármacos que no tenía pautados o que habían sido dispensados recientemente con receta. La situación fue aumentando de intensidad dentro de la propia consulta, con golpes contra la puerta y la mesa, además de insultos y amenazas dirigidos hacia la facultativa.

La paciente no abandonó el lugar hasta que se planteó avisar a la Guardia Civil. Después del incidente, la médica presentó una denuncia ante este cuerpo y permanece de baja como consecuencia de lo ocurrido, según la información comunicada por la organización sindical.

El Sindicato Médico también ha puesto el foco en las condiciones asistenciales del centro utrerano. De acuerdo con su versión, no dispone de un servicio específico dedicado a las urgencias, por lo que los profesionales deben compatibilizar la atención de las consultas programadas con los casos urgentes que van surgiendo durante la jornada.

El botón del pánico se activó en el Centro de Salud de Pilas

El segundo incidente tuvo lugar el martes 11 de agosto en el servicio de Urgencias del Centro de Salud de Pilas. En esta ocasión se vieron afectados dos médicos, dos enfermeras y una celadora que formaban parte del equipo de guardia.

Según el relato difundido por el sindicato, un paciente acudió al centro solicitando que se le realizara una cura programada. Los profesionales le indicaron que no se encontraba ante una urgencia que no pudiera demorarse y que la cura debía programarse para el día siguiente.

La respuesta del usuario, siempre según esta versión, derivó en gritos, insultos, amenazas y coacciones. En un momento del incidente llegó a levantar unas muletas en actitud violenta. Los trabajadores activaron entonces el botón del pánico del centro y avisaron tanto a la Policía Local como a la Guardia Civil.

La tensión obligó a las dos enfermeras y a la celadora a encerrarse en una consulta por motivos de seguridad. Posteriormente fueron atendidas por sus propios compañeros al presentar cuadros de ansiedad.

Los médicos comunicaron lo sucedido a sus responsables, cumplimentaron el procedimiento interno correspondiente y denunciaron los hechos ante la Guardia Civil.

Andalucía mantiene un plan específico frente a las agresiones sanitarias

Los dos sucesos se encuadran en un problema para el que el sistema sanitario público andaluz dispone de un protocolo específico. El Plan de Prevención y Atención frente a Agresiones del SAS está vigente desde octubre de 2020 y contempla medidas destinadas a prevenir situaciones violentas, proteger a los trabajadores y actuar ante episodios de peligro o emergencia.

Durante 2026 se han desarrollado además actuaciones de prevención en distintos puntos de Andalucía. Profesionales del 061 y de Urgencias de Atención Primaria han recibido formación especializada impartida por personal policial para afrontar situaciones de tensión, amenazas o posibles agresiones.

También se han realizado simulacros en centros sanitarios con participación de la Guardia Civil.

El Gobierno andaluz anunció el pasado junio su intención de impulsar una ley específica contra las agresiones a profesionales sanitarios, con un régimen sancionador que, según la propuesta anunciada, podría alcanzar multas de hasta 60.000 euros y abarcar agresiones físicas, amenazas, coacciones, insultos y ataques a través de medios digitales.

Tras los episodios de Utrera y Pilas, el Sindicato Médico de Sevilla ha ofrecido sus recursos a los profesionales afectados y ha reclamado medidas eficaces de protección y una política de tolerancia cero frente a cualquier forma de violencia dentro de los centros sanitarios.