Una agresión en Urgencias de Virgen de Valme de Sevilla deja una frase que resume el problema de la sanidad
Una médica denuncia una agresión durante una atención en Urgencias del Hospital de Valme mientras crece la preocupación por la violencia contra sanitarios
Una médica del área de Urgencias del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla, sufrió una agresión física en el transcurso de la atención a un paciente durante un procedimiento terapéutico.
El episodio, confirmado por el propio centro hospitalario y denunciado por el Sindicato Médico de Sevilla, vuelve a situar el foco de atención sobre la seguridad de los profesionales sanitarios y la persistencia de este tipo de incidentes en la sanidad pública.
Según la información confirmada, la agresión se produjo en el interior del Servicio de Urgencias cuando la facultativa realizaba una actuación asistencial. En el transcurso de la intervención, el paciente sujetó con fuerza el antebrazo de la médica, provocándole lesiones de carácter leve, entre ellas un pequeño hematoma.
La profesional tuvo que abandonar la consulta tras el incidente
Como consecuencia de la agresión, la médica interrumpió su jornada asistencial y se activó el procedimiento previsto para este tipo de situaciones. El hospital tramitó el correspondiente comunicado de accidente laboral y puso en marcha el protocolo específico frente a agresiones a profesionales sanitarios.
El Sindicato Médico de Sevilla informó además de que la facultativa recibió apoyo y asesoramiento tras lo ocurrido. La organización volvió a condenar este tipo de comportamientos y recordó que ningún profesional debe sufrir violencia durante el ejercicio de su trabajo, especialmente en un entorno asistencial donde la prioridad es la atención a los pacientes.
Las agresiones a sanitarios pueden tener consecuencias que van más allá de las lesiones físicas. Organizaciones profesionales llevan años advirtiendo del impacto psicológico que generan estos episodios y del efecto que tienen sobre la actividad asistencial, al obligar en ocasiones a suspender consultas o reorganizar servicios mientras se atiende a la víctima y se activan los protocolos internos.
Un problema que continúa presente en los centros sanitarios
El caso registrado en el Hospital de Valme no constituye un hecho aislado. Las estadísticas disponibles muestran que la violencia contra profesionales sanitarios continúa siendo un problema recurrente en la provincia de Sevilla y en el conjunto de Andalucía.
Los registros del Servicio Andaluz de Salud reflejan que cada año se contabilizan cientos de agresiones, tanto físicas como verbales, en hospitales y centros de salud.
La mayor parte corresponden a insultos, amenazas o coacciones, aunque siguen produciéndose episodios con contacto físico que obligan a intervenir a los servicios de seguridad y a activar los mecanismos de protección previstos por la administración sanitaria.
Los colegios profesionales y las organizaciones sindicales sostienen que existe además un número de incidentes que nunca llega a denunciarse.
Entre las razones apuntadas figuran el deseo de los afectados de pasar página cuanto antes o el temor a coincidir posteriormente con los agresores, especialmente en municipios pequeños o centros de atención primaria donde la relación con los usuarios es continuada.
Los profesionales reclaman reforzar la prevención
Tras conocerse esta nueva agresión, el Sindicato Médico reiteró su petición para reforzar las medidas destinadas a prevenir este tipo de situaciones.
Entre las demandas habituales del colectivo figuran el incremento de los sistemas de seguridad, una aplicación rigurosa de los protocolos existentes y el respaldo jurídico e institucional a los profesionales que denuncian estos hechos.
La legislación contempla que las agresiones graves contra profesionales sanitarios en el ejercicio de sus funciones puedan tener consecuencias penales, al tratarse de trabajadores que desempeñan un servicio público.
Aun así, las organizaciones médicas insisten en que la respuesta no debe limitarse a la actuación posterior al incidente, sino que también debe centrarse en la prevención y en la reducción de los factores que favorecen situaciones de tensión dentro de los centros sanitarios.
El episodio ocurrido en el Hospital de Valme se suma así a una problemática que continúa preocupando al sector sanitario. Entre tanto los protocolos vuelven a activarse tras una nueva agresión, los representantes de los profesionales mantienen su reclamación de medidas que permitan desarrollar la actividad asistencial en un entorno seguro tanto para quienes prestan la atención como para el resto de pacientes presentes en los centros.