Tres años de prisión para el joven de 21 años que apuñaló y vació la cuenta de su amante de 72 en Sevilla
La Audiencia de Sevilla condena a un joven por intentar matar, robar y estafar a un hombre de 72 años con el que mantuvo relaciones
La Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla ha condenado a tres años, siete meses y quince días de prisión a un joven de 21 años acusado de intentar matar, robar y estafar a un hombre de 72 con el que había mantenido relaciones sexuales consentidas durante más de un año.
La sentencia ha sido declarada firme después de que el procesado aceptara los hechos y alcanzara un acuerdo de conformidad con la Fiscalía, que inicialmente reclamaba catorce años de cárcel.
El condenado, identificado como A.E.H., será además expulsado de España durante diez años cuando acceda al tercer grado penitenciario por encontrarse en situación irregular.
Los hechos juzgados ocurrieron meses después de que terminara la relación entre ambos hombres. Según el escrito de acusación, el joven convivió con la víctima durante aproximadamente un año y medio, aunque sin que existiera una relación estable o de pareja formal.
Pese a ello, el vínculo continuó marcado por conflictos previos, hasta el punto de que el acusado tenía prohibido acercarse o comunicarse con el anciano por una orden dictada por un juzgado de Dos Hermanas en noviembre de 2024.
Sevilla: el ataque ocurrió de madrugada en la vivienda de la víctima
La agresión se produjo en la madrugada del 2 de julio de 2025. De acuerdo con la Fiscalía, sobre las tres de la mañana el hombre de 72 años permitió la entrada del acusado en su domicilio pese a la orden de alejamiento vigente. Una vez dentro, el joven comenzó a exigirle dinero de forma violenta, reclamándole el cobro de la pensión de jubilación.
Al no encontrar efectivo en la vivienda, el acusado registró armarios y otras dependencias hasta que, según el relato aceptado por ambas partes, cogió un cuchillo de la cocina y se dirigió hacia la víctima, que estaba sentada en la cama.
El escrito judicial sostiene que actuó con intención de acabar con su vida o, al menos, asumiendo el riesgo de provocar consecuencias mortales.
El joven clavó el arma en el costado izquierdo del anciano, provocándole una herida de siete centímetros de profundidad.
Tras la agresión, y mientras la víctima le recriminaba lo ocurrido, el condenado le entregó una compresa para contener la hemorragia antes de quitarle el teléfono móvil y abandonar la vivienda.
Las lesiones sufridas fueron especialmente graves. El hombre presentó un traumatismo abdominal, perforación intestinal y una peritonitis purulenta incipiente.
La Fiscalía señaló durante el juicio que tuvo que ser sometido a una “emergencia quirúrgica vital” para salvarle la vida. El periodo de recuperación se prolongó durante aproximadamente un mes.
El acusado utilizó el móvil robado para vaciar la cuenta bancaria
La causa no terminó con la agresión. Durante los días posteriores, el acusado utilizó el teléfono sustraído para acceder a las cuentas bancarias de la víctima y realizar varias operaciones fraudulentas.
Según la investigación, efectuó distintos reintegros de dinero y dos transferencias bancarias hasta alcanzar un total de 2.818 euros.
El procesado conocía las claves y el número PIN porque el perjudicado se los había facilitado anteriormente mientras convivían. Esa circunstancia permitió realizar las operaciones sin necesidad de forzar accesos ni vulnerar sistemas de seguridad bancarios.
Inicialmente, la Fiscalía reclamó siete años de prisión por tentativa de homicidio, cuatro años y medio por robo con violencia en casa habitada y dos años por un delito continuado de estafa. No obstante, las partes alcanzaron un acuerdo antes del juicio que redujo de forma considerable las penas.
La rebaja se sustentó en la aplicación de dos atenuantes. La primera fue la reparación del daño, ya que el acusado devolvió tanto el dinero como el teléfono móvil sustraído.
La segunda respondió a una alteración de sus facultades por consumo de alcohol y sustancias estupefacientes en el momento de los hechos, una circunstancia expuesta por la representante del Ministerio Público durante la vista oral.
Tras escuchar la conformidad del acusado, el tribunal adelantó el fallo en la propia sala y declaró firme la sentencia. Además de la pena de prisión, el condenado no podrá acercarse ni comunicarse con la víctima durante cuatro años.
Permanecía en prisión provisional desde julio de 2025 y fue trasladado desde la cárcel para asistir al juicio celebrado este martes en Sevilla.