Hospital Universitario Virgen del Rocío.

Solo hay siete en España y una está en Sevilla: la unidad preparada para infecciones letales

Sevilla mantiene activa una de las siete unidades de aislamiento de máximo nivel de España ante el brote de hantavirus

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La alerta sanitaria internacional generada por el brote de hantavirus detectado en el crucero antártico MV Hondius ha vuelto a activar los protocolos de vigilancia en las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), instalaciones hospitalarias reservadas para infecciones graves, altamente contagiosas y con elevado riesgo biológico.

En España solo existen siete unidades de este tipo y una de ellas se encuentra en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, referencia andaluza para este tipo de situaciones.

El dispositivo sevillano comenzó a prepararse de nuevo ante la posibilidad de que el Ministerio de Sanidad derive algún caso relacionado con el brote.

Aunque los especialistas descartan un escenario comparable al vivido durante la pandemia de coronavirus, recuerdan que el hantavirus sí puede transmitirse entre personas en contactos estrechos y prolongados, lo que obliga a aplicar medidas de aislamiento reforzado.

La unidad está situada en la sexta planta del Hospital General, dentro del área de Enfermedades Infecciosas. Funciona habitualmente con una sola cama de alta complejidad cuando se activa para virus hemorrágicos o enfermedades de máximo riesgo.

El resto de UATAN españolas se reparten entre Madrid —con unidades en el Instituto Carlos III y el Hospital Gómez-Ulla—, Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana y Canarias.

Hospital Virgen del Rocío: una infraestructura creada tras la crisis del ébola

El director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Virgen del Rocío, José Miguel Cisneros, recuerda que la infraestructura actual nació en 2014 durante la crisis internacional provocada por el ébola en África occidental.

Aquel episodio llevó al sistema sanitario español a reorganizar recursos y preparar hospitales para atender posibles contagios.

Sin embargo, el hospital sevillano ya disponía desde 2006 de un Área de Aislamiento Especial destinada a pacientes con enfermedades respiratorias transmisibles de alto riesgo. La experiencia acumulada permitió adaptar rápidamente las instalaciones cuando surgió la amenaza del ébola.

La UATAN sevillana ya ha sido utilizada en varias ocasiones. Primero acogió a una sanitaria con sospecha de ébola tras regresar de Sierra Leona, aunque el diagnóstico terminó descartándose. Más tarde, durante la pandemia de Covid-19, recibió al primer paciente sospechoso trasladado en Andalucía y posteriormente al primer contagio comunitario confirmado en España.

En 2024 volvió a activarse para atender el primer caso andaluz de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, una enfermedad transmitida por garrapatas y considerada de elevada mortalidad. Ahora, la aparición del brote de hantavirus ha devuelto estas instalaciones al centro de la planificación sanitaria.

“Si esto fuera coronavirus, todo el barco estaría infectado. No tiene nada que ver”, explica Cisneros al comparar la capacidad de transmisión del hantavirus con la del SARS-CoV-2. Aun así, insiste en que la existencia de contagios entre personas obliga a tratar estos casos en espacios de máxima seguridad biológica.

Presión negativa, filtros HEPA y protocolos extremos en el Virgen del Rocío

La habitación de aislamiento del Virgen del Rocío está diseñada para impedir cualquier fuga de partículas contaminadas. El sistema funciona con presión negativa, de manera que el aire nunca salga hacia el exterior sin filtrado previo.

Igualmente, dispone de filtros HEPA de alta eficiencia, esclusas para colocación y retirada de equipos de protección y monitorización desde fuera de la estancia.

Las ventanas y puertas permanecen completamente selladas durante la activación de la unidad. El objetivo principal es proteger tanto al resto de pacientes como al personal sanitario encargado de la asistencia.

Uno de los aspectos más sensibles es precisamente el uso de los equipos de protección individual. Los profesionales reciben entrenamiento específico para colocarse y retirarse los EPI siguiendo protocolos estrictos, considerados fundamentales para evitar contagios dentro del hospital.

La unidad funciona gracias a un equipo multidisciplinar de alrededor de 50 profesionales entre médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, personal de limpieza y especialistas de UCI.

Todos participan de forma voluntaria y mantienen formación continua para actuar ante infecciones de alta peligrosidad.

El sistema español de UATAN trabaja además de manera coordinada a nivel nacional. Según explica el responsable del servicio, si aparecieran varios pacientes simultáneos, cada unidad asumiría uno de los casos para repartir la presión asistencial.

Mientras el Virgen del Rocío mantiene lista su infraestructura, el servicio de Enfermedades Infecciosas vuelve a reclamar la creación definitiva de la especialidad MIR específica en este ámbito.

España continúa siendo el único país europeo que todavía no reconoce oficialmente esta formación reglada para infectólogos, una reivindicación que el sector sanitario mantiene abierta desde hace años.

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