Reactivan la construcción de viviendas junto al dolmen de Montelirio y resurgen las críticas de los arqueólogos
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La decisión de reactivar la tramitación para construir viviendas en el entorno del dolmen de Montelirio, en Castilleja de Guzmán, ha vuelto a situar en el centro del debate la protección de uno de los yacimientos más destacados de la Edad del Cobre en Europa occidental.
La medida ha generado una nueva reacción entre especialistas en patrimonio, que consideran que el desarrollo urbanístico puede comprometer el valor científico y paisajístico del enclave, mientras el Ayuntamiento sostiene que la tramitación responde a una iniciativa privada ajustada al procedimiento administrativo vigente.
Los expertos advierten del impacto sobre el entorno arqueológico del dolmen de Montelirio
La polémica no gira únicamente en torno a la conservación física de los monumentos ya conocidos. Arqueólogos vinculados desde hace años al estudio de Montelirio insisten en que el verdadero valor del enclave reside también en el territorio que lo rodea, donde podrían existir nuevos restos aún sin documentar.
Entre las voces más críticas figura la arqueóloga Amada Tirado, presidenta del colectivo Montelirio Vivo, que ha denunciado públicamente la reanudación del proyecto urbanístico. Según explica, la construcción prevista supondría reducir el contexto histórico del conjunto funerario y dificultaría futuras investigaciones sobre una de las áreas arqueológicas más importantes del Aljarafe sevillano.
En la misma línea se ha pronunciado el catedrático de Prehistoria Leonardo García Sanjuán, uno de los investigadores que más ha contribuido al conocimiento internacional del yacimiento.
El especialista considera que levantar edificaciones en las inmediaciones alteraría de forma irreversible la comprensión del paisaje arqueológico en el que se integran el tholos de Montelirio y la conocida tumba de la Señora del Marfil.
Más de un centenar de expertos han respaldado las críticas mediante un manifiesto contrario al desarrollo urbanístico, reactivando una movilización patrimonial que ya había cobrado fuerza durante el pasado año.
Un yacimiento clave para entender la Edad del Cobre
Montelirio forma parte de la gran zona arqueológica compartida entre Castilleja de Guzmán y Valencina de la Concepción, declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía.
El conjunto alberga algunos de los enterramientos colectivos más relevantes del Calcolítico europeo y ha proporcionado hallazgos que han cambiado el conocimiento sobre las comunidades que habitaron el valle del Guadalquivir hace cerca de 5.000 años.
Las excavaciones desarrolladas entre 2007 y 2010 permitieron recuperar numerosos restos humanos y un extraordinario ajuar funerario compuesto por miles de cuentas de collar, objetos de marfil, piezas de ámbar, figuras zoomorfas, puntas de flecha y otros elementos de gran valor arqueológico.
Tras finalizar los trabajos, el monumento fue nuevamente cubierto para garantizar su conservación mientras se estudiaban futuras actuaciones de puesta en valor.
Los investigadores recuerdan que el interés científico del enclave no se limita a las estructuras excavadas, sino que alcanza al paisaje donde se desarrolló aquella comunidad prehistórica.
Precisamente por ello consideran que cualquier transformación urbanística debería valorar el conjunto del contexto arqueológico y no únicamente los elementos ya identificados.
El debate enfrenta desarrollo urbanístico y protección del patrimonio
El Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán sostiene, según trasladan los especialistas que han mantenido contactos con el consistorio, que la administración debe continuar la tramitación iniciada por la empresa promotora propietaria de los terrenos.
Esa interpretación ha reabierto un conflicto que ya protagonizó intensas protestas ciudadanas y campañas de recogida de firmas durante los últimos meses.
La controversia tampoco es nueva. Desde hace casi dos décadas existen discrepancias sobre el desarrollo urbanístico previsto en este sector del municipio y sobre el alcance de la protección necesaria para preservar el entorno del dolmen.
Diversos proyectos inmobiliarios han sido objeto de recursos, denuncias y modificaciones a medida que avanzaban los estudios arqueológicos y se ampliaban las zonas protegidas.
Mientras continúa la tramitación administrativa, el futuro inmediato del entorno de Montelirio vuelve a convertirse en un asunto de interés patrimonial.
Para los investigadores, la discusión trasciende la construcción de un conjunto de viviendas y plantea un debate más amplio sobre cómo compatibilizar el crecimiento urbanístico con la conservación de uno de los enclaves prehistóricos más singulares de Andalucía, cuyo valor científico sigue ofreciendo nuevas claves para comprender la historia de las primeras sociedades complejas de la Península Ibérica.