Vehículo y agente de la Guardia Civil.
Agente de la Guardia Civil.

Piden prisión permanente revisable para 'el Kirro' por el asesinato de Jesús Rosado en Palomares del Río

La madre de Jesús Rosado pide prisión permanente revisable para el acusado adulto del crimen de Palomares

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La causa por el asesinato de Jesús Rosado Jiménez entra en una nueva etapa judicial con Antonio Manuel S. V., conocido como el Kirro, como acusado en la jurisdicción de adultos.

La madre de la víctima, María del Carmen Jiménez, reclama para él la prisión permanente revisable, mientras que la Fiscalía de Sevilla solicita 25 años de cárcel por asesinato.

El joven tenía 18 años cuando ocurrieron los hechos, la misma edad que Jesús, asesinado durante la madrugada del 1 de noviembre de 2022 en Palomares del Río, en Sevilla.

La petición de la acusación particular se apoya en el artículo 140 del Código Penal y en la consideración de que el crimen habría sido cometido en el marco de la actuación de un grupo u organización criminal.

Será el tribunal que juzgue el caso el que determine tanto los hechos atribuibles al acusado como su eventual responsabilidad y la calificación jurídica que finalmente corresponda.

El Kirro permanece en prisión provisional desde marzo de 2023. En febrero de 2025, el juzgado prorrogó esta medida cautelar durante otros dos años al apreciar, entre otras circunstancias, la gravedad de los hechos y riesgo de fuga y de destrucción de pruebas.

Un ataque junto a la casa de Jesús Rosado

El crimen ocurrió cuando Jesús regresaba solo a su domicilio en la urbanización La Mampela. La resolución dictada en el procedimiento seguido contra un menor situó a una pandilla de cinco jóvenes en el escenario previo al ataque.

Dos de ellos fueron considerados directamente implicados en la agresión, mientras los otros tres, también menores entonces, no fueron juzgados por estos hechos.

Según los hechos establecidos en el procedimiento de menores, Jesús fue abordado cerca de su vivienda y le reclamaron que entregara el dinero y los objetos de valor que llevara.

Ante su negativa comenzó la agresión. Recibió puñetazos y fue atacado con una barra extensible y un arma blanca. La herida mortal alcanzó el corazón.

La reconstrucción judicial descartó que se tratara simplemente de una pelea entre jóvenes. La víctima quedó en una situación de clara inferioridad ante un ataque en el que participaron agresores situados delante y detrás de ella.

Un menor ya cumple condena por el asesinato

El procedimiento ya dejó una primera condena contra Manuel C. M., el Cardo, menor de edad cuando sucedieron los hechos. Fue condenado a nueve años de internamiento en régimen cerrado y cinco años de libertad vigilada por asesinato y robo con violencia. La Audiencia de Sevilla confirmó posteriormente la condena.

La separación de los procedimientos responde precisamente a la edad de los investigados. Mientras el Cardo fue sometido a la jurisdicción de menores, el Kirro deberá responder ante la justicia ordinaria porque ya había cumplido los 18 años. El segundo proceso será, por tanto, el que determine su responsabilidad individual en el crimen.

La familia mantiene además que la actuación de la pandilla no debería limitarse a quienes emplearon directamente las armas. Los padres de Jesús han reclamado reiteradamente que se investigue el papel de los otros tres jóvenes presentes aquella madrugada, al considerar que pudieron contribuir a rodear e intimidar a su hijo.

Un jurado deberá decidir sobre el acusado adulto

El procedimiento contra el Kirro será resuelto por un jurado popular. La diferencia entre las penas solicitadas anticipa uno de los principales debates jurídicos de la vista: la acusación ejercida por la madre pretende que se aplique la prisión permanente revisable, mientras el Ministerio Fiscal reclama una condena de 25 años.

La prisión permanente revisable constituye la pena de mayor gravedad contemplada actualmente por el ordenamiento penal español y únicamente puede imponerse en los supuestos específicamente establecidos por la ley.

La causa llega a esta fase más de tres años después del asesinato. Durante ese tiempo, la familia de Jesús ha mantenido sus reclamaciones para esclarecer la intervención de todos los integrantes del grupo.

El acusado adulto, que conserva su presunción de inocencia hasta que exista una sentencia firme, continúa entretanto en prisión provisional a la espera del juicio.