Miembros de la Policía Nacional en las Tres Mil Viviendas.
Agentes de la Policía Nacional en el Polígono Sur.

Nuevo tiroteo en las Tres Mil Viviendas, la Policía investiga otra noche de miedo en Sevilla

Tiroteo en las Tres Mil Viviendas reaviva la preocupación por la violencia en el Polígono Sur

Actualizado:

La Policía Nacional mantiene abierta una investigación tras un nuevo tiroteo registrado en la madrugada de este martes en el barrio de las Tres Mil Viviendas, en el Polígono Sur de Sevilla, una de las zonas con mayor conflictividad social de la ciudad.

Los disparos se produjeron entre las calles Libro del Buen Amor y El Basilisco, a ambos lados de la avenida Orfebre Cayetano González, en un episodio que ha vuelto a despertar la alarma entre los vecinos.

Fuentes policiales confirmaron que no se tiene constancia de heridos, aunque en el lugar se recogieron numerosas evidencias balísticas, entre ellas cartuchos percutidos y sin percutir, correspondientes tanto a armas cortas como a escopetas. La investigación sigue abierta y, por el momento, no se han producido detenciones.

El primer aviso llegó al 091 a las once de la noche del lunes, cuando varios vecinos alertaron de disparos en la calle Basilisco. Las patrullas desplazadas a la zona no hallaron indicios en ese momento.

Pero poco antes de la una de la madrugada, una segunda llamada confirmó la gravedad del suceso. Los agentes, al regresar, comprobaron que efectivamente había tenido lugar un intercambio de disparos, lo que derivó en un amplio despliegue policial.

Los investigadores trabajan ahora en la reconstrucción de los hechos y analizan las vainas recuperadas, además de revisar las cámaras de seguridad de los alrededores. No se descarta que el tiroteo esté vinculado a ajustes de cuentas entre grupos locales, una hipótesis que ya se ha barajado en episodios anteriores en esta zona.

Las Tres Mil Viviendas, un barrio marcado por la violencia y la exclusión

El Polígono Sur, donde se encuentra el conjunto de las Tres Mil Viviendas, es desde hace años una de las zonas con mayor índice de criminalidad y vulnerabilidad social de Andalucía. El barrio, construido en los años 70 como una solución temporal de realojo, se ha convertido con el tiempo en un núcleo de exclusión social donde se concentran problemas de desempleo, abandono escolar y tráfico de drogas.

Las bandas locales y los clanes familiares dedicados a actividades ilícitas, como la venta de estupefacientes o el tráfico de armas, han consolidado un escenario de tensión permanente. Según datos policiales, el Polígono Sur concentra un número de intervenciones superior a la media de la ciudad, especialmente en materia de operaciones antidroga y control de armas.

El pasado 7 de noviembre, un nuevo tiroteo en la misma zona fue denunciado públicamente por el párroco de Jesús Obrero, Sergio Codera, a través de las redes sociales, generando gran preocupación entre los residentes.

Un mes antes, el 12 de octubre de 2024, otro episodio de extrema gravedad se produjo cuando un individuo disparó con un kalashnikov -fusil de combate-, lanzando balas trazadoras al aire, un suceso que fue grabado por vecinos y viralizado en redes.

Estos hechos llevaron a la Policía Nacional a reforzar su presencia en el barrio mediante la operación Vulcano, destinada a combatir la tenencia ilícita de armas y el tráfico de drogas, delitos estrechamente relacionados con los episodios de violencia en la zona.

El desafío de transformar el Polígono Sur

Más allá de las actuaciones policiales, expertos en sociología urbana y seguridad pública coinciden en que la violencia en el Polígono Sur no puede entenderse sin su contexto estructural. La falta de oportunidades laborales, la pobreza crónica, el abandono institucional y la desconfianza vecinal hacia las autoridades han generado un entorno propicio para la aparición de economías paralelas y redes delictivas.

Pese a los esfuerzos de regeneración urbana impulsados en los últimos años por el Plan Integral del Polígono Sur, el avance ha sido desigual. Organizaciones vecinales insisten en que mientras no haya inversión real en educación, empleo y vivienda, los episodios de violencia seguirán repitiéndose.

La Delegación del Gobierno ha reiterado su compromiso de mantener el refuerzo policial y continuar con las investigaciones. Sin embargo, los vecinos reclaman algo más que presencia policial: una estrategia social profunda y sostenida que permita romper el círculo de exclusión y devolver la tranquilidad a un barrio que, una vez más, vuelve a ser noticia por la violencia.