Ni cinco minutos: la ley ya multa dejar a tu mascota encerrada en el coche
El BOE endurece las sanciones por dejar mascotas en el coche sin ventilación: multas de hasta 200.000 euros
La llegada de las altas temperaturas vuelve a poner el foco sobre una práctica que sigue siendo habitual durante el verano: dejar a los animales dentro del coche mientras el conductor realiza una compra rápida o una gestión breve.
La Ley de Bienestar Animal, en vigor desde 2023, considera esta conducta una infracción sancionable cuando pone en riesgo la salud de la mascota, especialmente si el vehículo permanece cerrado y sin ventilación adecuada.
La normativa, recogida en la Ley 7/2023 y publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), obliga a los propietarios a garantizar en todo momento el bienestar físico del animal durante los desplazamientos y también cuando el vehículo está estacionado.
El texto legal establece que los animales deben viajar en condiciones compatibles con sus necesidades fisiológicas y dentro de un entorno con temperatura y ventilación adecuadas.
La regulación coincide con el aumento de desplazamientos por carretera durante los meses de verano y con los reiterados avisos de veterinarios y cuerpos policiales sobre el peligro de las temperaturas en el interior de los coches. Incluso con las ventanillas parcialmente abiertas, el habitáculo puede superar los 50 grados en pocos minutos.
Qué dice la Ley de Bienestar Animal sobre los viajes con mascotas
El artículo 59 de la Ley de Bienestar Animal recoge las condiciones básicas para transportar animales de compañía. Entre las obligaciones figura garantizar su seguridad, evitar situaciones de sufrimiento y asegurar pausas adecuadas para agua, descanso y alimentación en trayectos largos.
La norma también obliga a que el vehículo disponga de climatización o ventilación suficiente para mantener al animal dentro de un rango de confort. No cumplir estas condiciones puede derivar en sanciones económicas que variarán según la gravedad de la situación detectada por las autoridades.
Además, el artículo 60 especifica que, cuando el animal permanezca dentro de un vehículo estacionado, deberán adoptarse medidas para mantener una temperatura y una aireación adecuadas. El incumplimiento de esta obligación puede considerarse maltrato por negligencia si existe riesgo para la integridad del animal.
Los expertos recuerdan que los perros y gatos regulan peor la temperatura corporal que las personas y son especialmente vulnerables al golpe de calor. La situación puede agravarse rápidamente en espacios cerrados, donde el calor se acumula aunque el coche permanezca a la sombra durante parte del tiempo.
Las multas pueden superar los 10.000 euros
El régimen sancionador de la ley clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves. Las sanciones leves contemplan multas desde 500 hasta 10.000 euros. Las graves oscilan entre 10.001 y 50.000 euros, mientras que las muy graves pueden alcanzar los 200.000 euros.
La cuantía dependerá de factores como el estado en el que se encuentre el animal, el tiempo de exposición al calor o si existen daños físicos derivados de la situación. También influirá la reincidencia o la existencia de abandono.
A estas sanciones pueden añadirse las relacionadas con la normativa de tráfico. El Reglamento General de Circulación obliga a transportar correctamente a los animales para evitar distracciones o riesgos durante la conducción. Llevar a una mascota suelta dentro del vehículo puede acarrear multas de hasta 100 euros.
La Dirección General de Tráfico recomienda utilizar transportines sujetos correctamente o arneses homologados con doble enganche al cinturón de seguridad. En el caso de animales de gran tamaño, también aconseja instalar rejillas divisorias en el maletero para evitar desplazamientos bruscos en caso de frenazo o accidente.
El calor dentro del coche puede ser letal en minutos
Las asociaciones protectoras y los veterinarios insisten cada verano en que dejar a una mascota dentro del coche, aunque sea durante pocos minutos, puede tener consecuencias graves. La temperatura interior aumenta con rapidez incluso cuando el exterior no alcanza valores extremos.
Los síntomas de un golpe de calor incluyen jadeo intenso, dificultad respiratoria, debilidad, vómitos y pérdida de conciencia. En situaciones severas, el animal puede sufrir daños orgánicos irreversibles o fallecer.
Ante un caso de este tipo, las autoridades recomiendan avisar inmediatamente a la Policía Local o al servicio de emergencias. En muchas ciudades, los agentes están autorizados a intervenir si consideran que la vida del animal corre peligro.
La legislación actual refuerza así la responsabilidad de los propietarios en los desplazamientos con mascotas y endurece las consecuencias económicas para quienes incumplan las condiciones mínimas de protección durante el verano.