Los vecinos del Polígono Sur reaccionan al avance de la futura mezquita de Sevilla
La licencia de la futura mezquita de Sevilla reabre el debate vecinal en el entorno del Polígono Sur
La próxima concesión de la licencia para construir un centro cultural islámico junto al Polígono Sur, en Sevilla, ha vuelto a situar el proyecto en el centro del debate público.
Mientras el Ayuntamiento de Sevilla sostiene que el expediente cumple la normativa urbanística y que la autorización debe concederse por imperativo legal, parte del vecindario expresa su rechazo por la ubicación elegida y por el posible impacto que, a su juicio, tendría sobre el entorno.
La tramitación urbanística de la mezquita entra en su fase decisiva
La Gerencia de Urbanismo prevé aprobar la licencia de obras tras la emisión de los informes técnicos y jurídicos solicitados durante las últimas semanas.
Esos documentos concluyen que el uso previsto es compatible con la calificación urbanística de la parcela y que no existen motivos legales para exigir procedimientos adicionales antes de autorizar la actuación.
La decisión llega después de que el expediente fuera retirado temporalmente del orden del día para incorporar nuevos informes, una medida que abrió un intenso debate político.
Finalmente, los servicios municipales han mantenido que la concesión de una licencia constituye un acto reglado cuando el proyecto reúne todos los requisitos exigidos por la legislación vigente.
El complejo proyectado está promovido por la Fundación Mezquita de Sevilla sobre suelo de titularidad privada. Además del espacio destinado al culto, el diseño contempla dependencias para actividades culturales, educativas y sociales, según la documentación presentada durante la tramitación administrativa.
Los vecinos muestran opiniones mayoritariamente críticas sobre la ubicación
La confirmación de que la licencia seguirá adelante ha reactivado las conversaciones entre residentes del entorno del Polígono Sur. Entre las personas consultadas en la zona predominan las opiniones críticas con el emplazamiento elegido, aunque los argumentos son diversos.
Algunos vecinos consideran que el barrio ya soporta suficientes proyectos de gran impacto y defienden que otras inversiones deberían dirigirse a cubrir necesidades sociales o mejorar servicios públicos.
Otros creen que un equipamiento de estas características podría haberse ubicado en otra parte de la ciudad, evitando concentrar nuevas infraestructuras en un área que históricamente ha afrontado importantes desafíos urbanísticos y sociales.
También existen inquietudes relacionadas con la convivencia cotidiana y con las posibles repercusiones del futuro centro sobre el entorno inmediato. Entre algunos residentes se habla incluso de impulsar iniciativas ciudadanas para mostrar su desacuerdo, aunque por el momento no consta ninguna convocatoria oficial de movilizaciones.
Frente a esas posiciones, algunos comerciantes optan por mantenerse al margen de la controversia y evitan realizar valoraciones públicas para no alimentar una polémica que consideran especialmente sensible en un barrio donde conviven vecinos de diferentes orígenes y confesiones religiosas.
Un proyecto que vuelve a enfrentar a los partidos
La futura construcción también mantiene abierto el enfrentamiento político en el Ayuntamiento de Sevilla. Vox ha reiterado su oposición al proyecto y ha defendido la paralización de la licencia, mientras que el gobierno municipal sostiene que carece de margen para denegarla si el expediente cumple todas las exigencias legales.
Desde el Consistorio se insiste en que la resolución debe apoyarse exclusivamente en criterios técnicos y jurídicos, independientemente del debate político que rodea a la iniciativa. En la misma línea se han pronunciado responsables municipales y representantes de la oposición, que recuerdan que la autorización urbanística no supone financiación pública para la construcción del complejo.
El proyecto representa el último intento de dotar a Sevilla de un gran centro cultural islámico después de más de dos décadas marcadas por iniciativas que no llegaron a materializarse por diferentes obstáculos administrativos, urbanísticos o sociales.
Con la inminente concesión de la licencia, la actuación entra ahora en una nueva etapa, aunque el debate ciudadano y político continúa plenamente abierto mientras parte del vecindario mantiene sus reservas sobre la futura implantación del complejo en el entorno del Polígono Sur.