La Iglesia toma una decisión definitiva con las Hijas del Amor Misericordioso, de Sevilla, tras las denuncias de abusos
La Iglesia disuelve las Hijas del Amor Misericordioso tras concluir que su continuidad es inviable
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La Archidiócesis de Madrid, las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), el Tribunal de la Rota y la ciudad de Sevilla vuelven a situarse en el centro de una de las mayores crisis recientes dentro de la Iglesia española.
La autoridad eclesiástica ha decretado la supresión definitiva de esta asociación pública de fieles, una decisión adoptada tras un proceso de investigación canónica que concluyó que no existían condiciones para garantizar su continuidad dentro de la estructura oficial de la Iglesia.
La medida cierra un proceso iniciado hace un año, cuando el Arzobispado intervino la entidad después de recibir numerosas denuncias de antiguos miembros y familiares.
Aquellas quejas apuntaban a presuntos abusos de conciencia, manipulación psicológica, aislamiento de los integrantes y supuestos episodios de carácter sexual atribuidos a la dirección del grupo.
La investigación fue asumida por el Tribunal de la Rota en España, que recomendó la supresión de la asociación y trasladó al Dicasterio para la Doctrina de la Fe los hechos que consideró de su competencia.
Un proceso de intervención que no logró reconducir la situación
Tras la recomendación del Tribunal de la Rota, la Archidiócesis de Madrid optó inicialmente por intervenir la organización con el objetivo de intentar una reforma interna.
Entre las medidas adoptadas figuraban el relevo del gobierno de la asociación, la designación de una comisaria extraordinaria, la paralización de nuevas incorporaciones y la suspensión de diversas actividades mientras se revisaba el funcionamiento de la comunidad.
Sin embargo, un año después de aquella intervención, la Iglesia concluyó que las reformas emprendidas no habían permitido garantizar un funcionamiento compatible con las exigencias del derecho canónico.
Como consecuencia, el decreto firmado por la Archidiócesis retira el reconocimiento eclesial a las Hijas del Amor Misericordioso como asociación pública de fieles.
La decisión afecta exclusivamente al reconocimiento canónico de la organización. Sus integrantes, todos mayores de edad, pueden continuar conviviendo si así lo desean, aunque ya no lo harán bajo el respaldo institucional de la Iglesia católica ni como asociación oficialmente reconocida.
Una comunidad con origen sevillano
Aunque la resolución ha sido adoptada en Madrid, la historia de las HAM comenzó en Sevilla. La comunidad surgió a principios de la década de 1980 alrededor del sacerdote Antonio Mansilla, entonces vinculado a la iglesia del Sagrado Corazón, en la calle Jesús del Gran Poder.
Allí conoció a varias jóvenes que acabarían formando el núcleo inicial del grupo antes de trasladarse a Madrid para desarrollar el proyecto religioso.
Con el paso de los años, la asociación extendió su presencia por distintas diócesis españolas y mantuvo también implantación en la provincia sevillana, especialmente en Carmona, donde estableció una de sus comunidades.
En 2007 obtuvo el reconocimiento como asociación pública de fieles y aspiraba a convertirse en un instituto de vida consagrada, un objetivo que finalmente no llegará a materializarse tras la decisión ahora adoptada por la Archidiócesis.
Las denuncias marcaron el futuro de la asociación
El caso adquirió especial relevancia pública después de que antiguos integrantes y familiares comenzaran a denunciar el funcionamiento interno de la comunidad.
Los testimonios recogidos durante la investigación describían un sistema de fuerte control sobre la vida cotidiana de los miembros, con restricciones en las relaciones familiares, dependencia de los responsables espirituales y diversas prácticas que las autoridades eclesiásticas consideraron lo suficientemente graves como para abrir una investigación formal.
Entre las acusaciones también figuraban presuntos abusos sexuales, penitencias físicas, exorcismos y otras prácticas que actualmente siguen siendo objeto de actuaciones en los ámbitos competentes de la Iglesia.
La supresión de la asociación supone el cierre de su etapa como entidad reconocida canónicamente, aunque no implica por sí sola el final de las posibles investigaciones relacionadas con las denuncias presentadas por antiguos miembros.