El robo de cobre es perseguidos por las autoridades policiales españolas.

La Guardia Civil desarticula una red tras el robo de 111 kilómetros de cable en Sevilla

Cuatro detenidos tras el robo de más de 111 kilómetros de cable en plantas solares de Sevilla

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La Guardia Civil ha desarticulado un grupo presuntamente dedicado al robo de cableado de cobre y material eléctrico en varias plantas fotovoltaicas de la provincia de Sevilla, una actividad que, además de provocar importantes pérdidas económicas, afectó al desarrollo de infraestructuras vinculadas a la generación de energía renovable.

La operación se ha saldado con cuatro detenidos, otras tres personas investigadas y la recuperación de una parte significativa del material sustraído.

Según la información facilitada por el instituto armado, la investigación ha permitido esclarecer la desaparición de 111.266 metros de cableado solar y 2.410 metros de cable de cobre desnudo.

Entre los efectos recuperados figuran dos toneladas de cobre limpio y 250 kilogramos de cable solar estañado, material que presuntamente iba a ser introducido de nuevo en el circuito comercial a través de centros especializados en la gestión de residuos metálicos.

Una investigación iniciada tras las denuncias de varias empresas

Las pesquisas comenzaron después de que distintas empresas responsables de la construcción y explotación de instalaciones fotovoltaicas denunciaran una sucesión de robos que estaba causando daños tanto en el cableado como en otros elementos de las infraestructuras.

Además del valor del material sustraído, las compañías alertaron del impacto que estos hechos tenían sobre el avance de proyectos energéticos y sobre los costes de reposición de las instalaciones.

Durante la investigación, los agentes desarrollaron inspecciones en plantas afectadas, realizaron vigilancias y revisaron operaciones relacionadas con la comercialización de cobre en centros de recuperación de metales.

Ese trabajo permitió localizar parte del material robado e interceptar una operación en la que varios investigados presuntamente pretendían vender dos toneladas de cobre limpio, lo que facilitó su recuperación antes de que fuera distribuido.

Actuaban de noche y anulaban los sistemas de seguridad

La investigación sostiene que los integrantes del grupo actuaban principalmente durante la noche. Antes de acceder al interior de las plantas, fracturaban los cerramientos perimetrales y neutralizaban los sistemas de seguridad para reducir el riesgo de ser detectados.

Una vez dentro, cortaban grandes cantidades de cableado solar y de las líneas de tierra, trasladando posteriormente el material a otros lugares donde retiraban el revestimiento plástico para incrementar el valor del cobre antes de venderlo.

Este tipo de robos no solo supone la pérdida del metal sustraído. En muchas ocasiones obliga a paralizar temporalmente instalaciones en construcción o ya operativas, incrementando los costes de reparación y retrasando la entrada en funcionamiento de proyectos energéticos. En este caso, un informe pericial sitúa los daños y gastos de reposición por encima de los 303.000 euros.

Delitos investigados y situación judicial

Durante el desarrollo de la operación también se investigó un episodio de presuntas amenazas relacionado con la propia organización.

Según los indicios recopilados por los investigadores, dos de los implicados habrían intimidado a otro presunto miembro del grupo para que asumiera en solitario la responsabilidad de los robos, un hecho que se incorporó a las diligencias.

A los arrestados y a las personas investigadas se les atribuyen, entre otros, presuntos delitos de robo con fuerza, pertenencia a grupo criminal, receptación, amenazas y defraudación de fluido eléctrico.

Tras su puesta a disposición judicial, el juzgado competente acordó el ingreso en prisión provisional de dos de los cuatro detenidos, mientras la investigación continúa abierta para determinar si existen más hechos delictivos relacionados con la actividad del grupo.

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