La Feria de Sevilla se encarece donde hay falta de personal, subida de costes y un futuro, tal vez, en el Charco de la Pava
Aviso desde la Feria de Sevilla: montar una caseta es cada vez más caro y difícil
La Feria de Sevilla afronta una nueva edición marcada por el aumento de los costes, la escasez de mano de obra y la incertidumbre ante su futura ampliación, según trasladan los titulares de casetas agrupados en la asociación Ática.
La preparación de las casetas vuelve a evidenciar una tendencia que se repite año tras año: todo cuesta más. Los responsables coinciden en que el encarecimiento es generalizado y afecta a todos los elementos necesarios para levantar y mantener la actividad en el recinto ferial.
Materiales, bebidas, alimentos, servicios y personal han experimentado incrementos que, en conjunto, sitúan el sobrecoste en torno al diez por ciento respecto a ediciones anteriores.
Desde la asociación se advierte de que esta subida no responde a un único factor, sino a una suma de circunstancias que terminan repercutiendo directamente en el presupuesto final.
Su presidente explica que el encarecimiento es constante y acumulativo, lo que genera incertidumbre sobre hasta dónde puede llegar la escalada de precios en próximas ediciones.
A esta situación se suma la dificultad creciente para encontrar profesionales cualificados, especialmente en el ámbito de la hostelería. Aunque el montaje técnico de las casetas sigue cubriéndose mediante contactos habituales, el servicio durante la Feria requiere personal especializado que cada vez es más escaso.
La competencia con otros sectores y la propia actividad turística de la ciudad complican aún más la captación de trabajadores.
Falta de mano de obra y problemas de alojamiento en Feria
Uno de los principales obstáculos señalados por los organizadores es la falta de personal disponible para atender las casetas durante los días de celebración.
La demanda supera a la oferta, lo que provoca tensiones en la contratación y eleva los costes laborales. Esta situación se agrava ante la previsión de ampliación del recinto, que incorporará más de doscientas casetas en los próximos años.
Los profesionales que se desplazan desde fuera de la provincia encuentran, además, dificultades añadidas para alojarse en la ciudad. El incremento de visitantes durante la Feria reduce la disponibilidad de alojamiento y encarece los precios, lo que obliga en algunos casos a soluciones precarias.
Los responsables consideran que estas condiciones desincentivan la llegada de trabajadores y complican la organización.
Ante este escenario, se han planteado posibles soluciones, aunque ninguna parece inmediata. Desde la asociación se reconoce que sería necesario reforzar la formación en hostelería o impulsar medidas que faciliten la llegada de personal, pero admiten que se trata de un problema estructural que requiere planificación a largo plazo.
Subir precios o asumir costes: el dilema del sector en la Feria
El aumento de gastos ha abierto un debate entre los hosteleros sobre cómo afrontar la situación. Algunos optan por mantener los precios para no perder clientela, confiando en absorber parte del impacto económico. Otros, en cambio, trasladan directamente el incremento a la carta, ajustando los precios en función del coste real de cada producto.
Los profesionales con más experiencia advierten de que subir los precios en exceso puede afectar al consumo y reducir la afluencia, mientras que asumir los costes sin repercutirlos compromete la rentabilidad. En la práctica, cada caseta adopta su propia estrategia en función de su modelo de negocio y del perfil de su público.
Pese a estas dificultades, los titulares mantienen la tradición de la preferia como un momento clave para ultimar detalles y compartir tiempo con familiares y amigos.
Consideran que este espacio previo forma parte de la esencia de la Feria y valoran positivamente la recuperación de su formato habitual.
Asimismo, destacan el funcionamiento general de los servicios municipales durante la última edición, especialmente en materia de seguridad y limpieza, aunque reclaman refuerzos durante el montaje.
Con la mirada puesta en el futuro, el sector afronta el reto de mantener el equilibrio entre tradición, sostenibilidad económica y crecimiento de la feria.