Policías locales en el exterior de la residencia Vitalia.
Agentes en el exterior de VItalia Alcosa.

Giro en el crimen del Parque Alcosa: la inspectora señala al acusado como autor directo

El testimonio clave que acerca un veredicto de culpabilidad en el crimen del Parque Alcosa

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La segunda sesión del juicio por la muerte de un conocido traficante en Sevilla ha marcado un punto de inflexión tras la declaración de la inspectora jefa de Homicidios, cuya reconstrucción de los hechos ha reforzado la tesis acusatoria y ha dejado al principal encausado en una posición comprometida ante el jurado popular.

La comparecencia de la inspectora jefa de Homicidios ha resultado determinante para esclarecer lo ocurrido el 18 de febrero de 2024 en las inmediaciones del mercadillo del Parque Alcosa.

Su intervención no solo ha ordenado cronológicamente los hechos, sino que ha conectado cada indicio con una narrativa coherente que apunta directamente al acusado.

Desde el primer momento, la investigación se apoyó en testimonios vecinales. Uno de ellos describió haber escuchado un disparo y haber visto marcharse un vehículo de tonalidad clara.

Ese dato, aparentemente menor, acabó siendo clave al coincidir con el coche del procesado. A partir de ahí, los agentes comenzaron a reconstruir los últimos movimientos de la víctima.

Las declaraciones de la madre y la viuda del fallecido reforzaron la línea de investigación. Ambas coincidieron en señalar que las últimas personas que estuvieron con él fueron el acusado y una mujer de su entorno. Este detalle orientó definitivamente las pesquisas hacia un círculo muy concreto, permitiendo avanzar con rapidez.

La reconstrucción del crimen de Alcosa y el papel de la testigo

El testimonio de la mujer implicada resultó esencial para entender la secuencia del crimen. Según su relato, los tres implicados mantenían una actividad habitual relacionada con el tráfico de drogas, con funciones repartidas entre ellos. Sin embargo, el día de los hechos se produjo un cambio significativo en la dinámica.

El acusado le indicó que se sentara en la parte trasera del vehículo, rompiendo con la rutina habitual. Este detalle, aparentemente insignificante, fue interpretado por los investigadores como un movimiento premeditado. Una vez en Sevilla Este, el conductor simuló una avería, descendió del coche y, tras rodearlo, accedió por la puerta trasera.

La ejecución fue rápida. Apoyado en el reposacabezas, disparó a la víctima en la cabeza. El relato incluye una frase pronunciada tras el disparo que refleja una posible motivación personal. Posteriormente, ambos se dirigieron a una gasolinera donde intentaron eliminar pruebas, un hecho que quedó registrado por cámaras de seguridad.

El comportamiento posterior también fue analizado con detalle. Tras dejar a su acompañante, el acusado le pidió silencio y le entregó dinero. Horas después, ambos participaron en una búsqueda simulada del fallecido junto a familiares, lo que los investigadores interpretan como una maniobra para desviar sospechas.

Indicios forenses y contradicciones del acusado del crimen de Alcosa

Más allá de los testimonios, la investigación se sostiene sobre pruebas materiales que refuerzan la acusación. Los análisis forenses detectaron restos de sangre de la víctima en la ropa del acusado, concretamente en la zona del hombro y la manga derecha. En contraste, no se hallaron rastros en la vestimenta de la otra implicada.

A ello se suman los residuos de pólvora encontrados, en una cantidad significativa, que apuntan a una proximidad directa con el disparo. Estos elementos, según la inspectora, resultan incompatibles con la versión ofrecida por el procesado tras su detención.

El acusado permaneció desaparecido durante dos días, lo que dificultó su localización. Además, manipuló la matrícula de su vehículo de forma rudimentaria, una acción que los investigadores interpretan como un intento de eludir la acción policial. Finalmente, fue detenido en un establecimiento de la ciudad.

En su declaración, ofreció una versión alternativa que implicaba a una tercera persona, pero esta hipótesis fue descartada por la acumulación de pruebas en su contra. La investigación también apunta a un posible móvil económico, relacionado con una deuda pendiente que lo situaba en una posición de necesidad financiera.

Con todos estos elementos sobre la mesa, el testimonio policial ha terminado por consolidar una línea argumental firme. La combinación de pruebas técnicas, declaraciones y comportamientos posteriores al crimen dibuja un escenario que el jurado deberá valorar en los próximos días.