Fumigación contra el Virus del Nilo (VNO).

El virus del Nilo pone en máxima alerta a Sevilla: cómo será el gran despliegue de agosto

Sevilla refuerza en agosto la lucha contra el virus del Nilo con once equipos sobre el terreno

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Agosto ha comenzado en la provincia de Sevilla con el mayor despliegue previsto dentro del plan de vigilancia y control del virus del Nilo Occidental.

La Diputación ha activado once equipos especializados en la detección de focos larvarios y la aplicación de tratamientos, una medida que coincide con el periodo del año en el que históricamente aumenta la presencia de mosquitos transmisores de esta enfermedad.

El operativo forma parte de la campaña desarrollada durante la primavera y el verano de 2026, diseñada con un calendario adelantado respecto a ejercicios anteriores para ganar eficacia en la prevención.

Tras iniciar los trabajos en marzo con cuatro brigadas y ampliar posteriormente los recursos hasta siete, el dispositivo alcanza ahora su máxima capacidad con once equipos distribuidos por las zonas consideradas de mayor riesgo entomológico.

Cada unidad está integrada por dos técnicos especializados y un vehículo equipado para localizar áreas con presencia de larvas y aplicar tratamientos autorizados en aquellos puntos donde resultan necesarios.

De forma paralela continúan los tratamientos aéreos en municipios arroceros mediante una planificación dividida en varias fases, orientadas tanto al control de larvas como de mosquitos adultos.

Un verano marcado por la vigilancia sanitaria del Virus del Nilo

El refuerzo llega en un momento en el que la vigilancia epidemiológica continúa muy activa en la provincia de Sevilla.

Durante las últimas semanas se han confirmado varios casos humanos de fiebre del Nilo Occidental, la mayoría con evolución leve, aunque también se ha registrado algún paciente con afectación neurológica que ha requerido ingreso hospitalario.

Las detecciones han llevado a la Junta de Andalucía a declarar o prorrogar áreas de alerta en distintos municipios para intensificar las medidas preventivas.

Las zonas en alerta deben reforzar la vigilancia entomológica, animal y humana, además de desarrollar campañas informativas dirigidas a la población para reducir el riesgo de exposición a las picaduras de mosquito.

Las actuaciones incluyen también una coordinación permanente entre los ayuntamientos, la administración autonómica y la Diputación de Sevilla.

La campaña de este año ha sido planificada con mayor antelación para evitar que la llegada del calor coincida con retrasos administrativos en la contratación de los servicios de vigilancia y tratamiento, una circunstancia que las administraciones consideran clave para mejorar la respuesta preventiva.

Más superficie protegida y actuaciones continuadas

El plan provincial amplió este año la superficie sometida a vigilancia y tratamientos, alcanzando alrededor de 117.000 hectáreas repartidas entre quince municipios sevillanos.

La estrategia no se limita al entorno inmediato de los cascos urbanos, sino que también incorpora núcleos secundarios y zonas diseminadas, donde pueden proliferar los mosquitos del género Culex, principales transmisores del virus.

Las labores se centran especialmente en espacios donde existen acumulaciones de agua susceptibles de favorecer el desarrollo de larvas. Para ello se realizan prospecciones periódicas y aplicaciones de productos biológicos específicos autorizados para el control de estos insectos, con un impacto limitado sobre otras especies.

La prevención sigue siendo la principal herramienta

Las autoridades sanitarias recuerdan que el virus del Nilo Occidental se transmite por la picadura de mosquitos infectados y que la mayoría de las personas contagiadas no desarrolla síntomas o presenta cuadros leves.

Cabe decir que una pequeña parte de los pacientes puede sufrir complicaciones neurológicas, especialmente entre personas de edad avanzada o con patologías previas.

Por este motivo, las recomendaciones pasan por reducir la exposición a las picaduras mediante el uso de repelentes homologados, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo durante las horas de mayor actividad de los mosquitos, instalación de mosquiteras cuando sea posible y eliminación de recipientes con agua estancada en viviendas y jardines.

Con el despliegue completo de los once equipos durante agosto, septiembre y octubre, las administraciones confían en mantener bajo control la densidad de mosquitos en las zonas más sensibles y responder con rapidez ante cualquier nuevo foco que pueda detectarse durante el tramo final del verano.

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