El secreto mejor guardado de La Velada en Sevilla de Ibai: como se mueve el mayor espectáculo de internet
La tecnología detrás de La Velada de Ibai: el despliegue técnico que busca convertir un directo en un espectáculo global
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Mientras millones de espectadores esperan cada edición de La Velada del Año, buena parte del éxito del evento organizado por Ibai Llanos depende de un engranaje que permanece fuera de foco.
La cita que acoge el Estadio de La Cartuja, en Sevilla, no solo reúne combates de boxeo amateur entre creadores de contenido y actuaciones musicales, sino que exige una producción audiovisual de dimensiones poco habituales incluso para grandes retransmisiones deportivas.
La organización vuelve a confiar la producción técnica a TBS (Tech, Brands, Stories), la firma creativa del Grupo Telefónica, que ya participó en la edición anterior.
El reto consiste en transformar durante varias horas un estadio olímpico en un gran plató preparado para emitir en directo a una audiencia internacional sin margen para interrupciones.
La Velada: una infraestructura pensada para una emisión de gran formato
El dispositivo preparado para esta edición incluye más de 30 cámaras distribuidas por todo el recinto. La realización combina cámaras broadcast tradicionales con equipos de cine, sistemas Steadycam, Skycam y tecnología inalámbrica RF para seguir tanto la acción sobre el ring como los movimientos de artistas y participantes durante el espectáculo.
La coordinación técnica también requiere una compleja red de comunicaciones internas. Según los datos facilitados por la organización técnica, el operativo emplea 115 dispositivos Bolero de intercomunicación bidireccional y 23 antenas inalámbricas repartidas por el estadio, elementos que permiten mantener conectados a los distintos equipos de realización, producción y operaciones de cámara durante toda la retransmisión.
A esta infraestructura se suman ocho vehículos técnicos, entre ellos dos unidades móviles desde las que se centraliza la realización del evento. De forma paralela trabajan especialistas en sonido, grafismo, ingeniería y producción para coordinar una emisión que combina deporte, música en directo y una puesta en escena con constantes cambios de ritmo.
El salto a YouTube amplía el alcance del evento
La sexta edición incorpora una novedad relevante en su estrategia de distribución. Además de emitirse en el canal oficial de Twitch de Ibai Llanos, la retransmisión también llega de forma simultánea a YouTube, una decisión que amplía las posibilidades de seguimiento y busca facilitar el acceso a una audiencia todavía mayor.
Para garantizar la estabilidad de la señal, el despliegue incorpora además dos unidades DSNG de transmisión vía satélite, una solución utilizada habitualmente en acontecimientos de gran exigencia técnica para asegurar la continuidad de la emisión incluso ante posibles incidencias en las conexiones principales.
La evolución de La Velada refleja también cómo este formato ha ido creciendo desde una propuesta centrada en los combates entre creadores de contenido hasta convertirse en un espectáculo híbrido donde la producción audiovisual tiene un peso comparable al de los propios enfrentamientos.
Un evento que trasciende el boxeo entre creadores
El resultado es un espectáculo que mezcla deporte, música en directo y entretenimiento digital en una producción concebida para el consumo masivo en internet.
La edición celebrada en Sevilla volvió a reunir a decenas de miles de asistentes en el estadio y registró una audiencia de varios millones de espectadores conectados a través de plataformas digitales, consolidando el evento como una de las retransmisiones online más seguidas del año en el ámbito hispanohablante.
La complejidad técnica responde precisamente a esa dimensión internacional. Cada cambio de plano, cada entrada al ring o cada actuación musical requiere una coordinación prácticamente instantánea entre decenas de profesionales para mantener una realización continua durante horas.
La Velada ha terminado convirtiéndose en un ejemplo de cómo los grandes creadores de contenido han adoptado estándares de producción propios de las grandes emisiones televisivas.
La apuesta por un mayor número de plataformas, una infraestructura reforzada y una realización cada vez más sofisticada confirma que el crecimiento del formato ya no depende únicamente de los participantes o de los combates, sino también de la capacidad técnica para ofrecer una experiencia en directo a millones de espectadores repartidos por todo el mundo.